"El éxito de un curso depende en gran medida de los participantes -afirma Hava Karrie, Vicedirectora del Centro Internacional de Formación del Monte Camelo Golda Meir (MCTC), de Haifa - y éste fue un grupo fascinante, los participantes dieron lo mejor de sí mismos". Así se expresó la Sra. Karrie, radiante de satisfacción, en enero de 2002, al terminar de dirigir un curso de 23 días sobre "Desarrollo de Liderazgo Femenino". Los 24 participantes (entre ellos un hombre) procedían de 16 países de Asia, África, América Latina y Europa.
Quede intrigado, sin embargo. Por qué en Israel? Hay varios campos en los cuales Israel en general y MASHAV en particular se han anotado éxitos notables en materia de cooperación con países emergentes: agricultura y riego, desarrollo rural, medicina, tecnología, educación preescolar, pero con qué puede contribuir Israel al campo del liderazgo femenino? me pregunté, sorprendido. Sonreí, entonces, al recordar que el propio MASHAV, fundado allá por el año 1958, fue la creación de la dirigente israelí más famosa de todas, Golda Meir.
Ministra de Relaciones Exteriores de Israel en aquel entonces, Golda Meir acababa de visitar varios países africanos en vísperas de su independencia y quedó hondamente impresionada por los desafíos que les esperaban. Estaba convencida de que Israel, con su reciente experiencia como nación independiente, podía ayudar activamente a colmar la brecha entre países en desarrollo y países desarrollados. Tres años más tarde abrió sus puertas el MCTC, dirigido por una mujer de visión como ella: Mina Ben-Zvi. Su primer seminario internacional, sobre "El rol de la mujer en una sociedad en desarrollo" culminó con una declaración firmada por todas las participantes, en la que instaban a crear un centro permanente en Haifa que sirviera de "organismo de intercambio y distribución, que recibiera sugerencias, material y solicitudes, [y] promoviera futuras actividades nacionales e internacionales en favor del progreso de la mujer."
Unos años más tarde, Golda Meir pasó a ser primera ministra de Israel (1969-1974). En su autobiografía, escrita un tiempo después, expresó un cálido sentimiento hacia el Centro del Monte Carmelo, señalando que para los participantes en los programas "Israel sirvió de laboratorio vivo porque, según dijo una becaria de Kenia: 'Si hubiera ido a estudiar a Estados Unidos, habría aprendido la historia del desarrollo, pero aquí en Israel he visto el desarrollo llevándose a cabo'". Golda (como todos la llamaban) falleció en 1978; en honor a su memoria, el MCTC recibió el nombre de Centro Golda Meir en 1986.
Capacidades cívicas
El folleto descriptivo del curso definía así sus propósitos: "Este taller tiene por objeto construir y fortalecer la sociedad civil y la capacidad de las mujeres dirigentes para participar en sociedades democráticas. Su objetivo es reforzar la capacidad de liderazgo de mujeres, para alentar su promoción tanto en el sector público como en el privado."
Rose Mnyone, de la provincia de Kilimanjaro en Tanzania, se dedica a desarrollo comunitario, coordinación de mujeres en los programas de desarrollo y contactos con organizaciones no gubernamentales (ONGs) dentro de su distrito. La condición femenina en Tanzania, especialmente en las zonas rurales, sigue siendo deplorable, dice, "muy atrasada". Ello se debe ante todo a la carencia de educación, agravada por la gran extensión del país y la dificultad que implica el trasladarse de un lugar a otro. "Hay que caminar días y subir a montañas para encontrarse con las mujeres, para que expliquen cuáles son sus necesidades y planear con ellas. Pero entonces hay que hablar de ello con las autoridades del distrito y sin un transporte adecuado y sin computadoras para almacenar la información, las cosas no se mueven."
Hay mujeres en la vida pública, en política nacional, por ejemplo? "Tratan de dar una
oportunidad a las mujeres en política. Hay mujeres que son elegidas a nivel local, y que pasan al nivel de distrito y después, al nivel regional y al nacional, para representar los intereses femeninos, pero una vez elegidas, se olvidan de las mujeres que les dieron sus votos. No vuelven para organizar a las mujeres y buscar la forma de hacerles acceder a la educación. Por esto muchas de ellas no fueron reelegidas en el 2000. Las mujeres decían: 'Tenemos que elegir a nuestra propia gente, para que vuelvan a ayudarnos'. Fue un gran cambio".
La cuestion de un liderazgo efectivo "fue una razón primordial de mi solicitud de asistir a este curso. Lo ví anunciado en un folleto de una amiga que había estado aquí y pensé: Voy a ir a Israel y quizás pueda volver con una 'herramienta' que me ayude a moldear o modificar las ONGs a las cuales superviso. Quizás podamos crear un marco conjunto, basado en mujeres feministas, que se reúnan una vez al año e informen de lo que hayan hecho. Si tenemos un lugar para hablar e intercambiar ideas y compartir habilidades, eso tendrá un impacto en las dirigentes femeninas dispersas por todo el país."
Than Htay es periodista, que trabaja de redactora de noticias en la televisión de Yangon, capital de Myanmar (Birmania). Más significativo para la situación actual, es miembro del Comité Nacional de Myanmar para Asuntos Femeninos, que la eligió para asistir al curso. El Comité trabaja en nueve áreas importantes, entre ellas: economía, violencia contra la mujer, educación y cultura. La Sra. Htay, natualmente, es miembro del subcomité de prensa. "Nos concentramos en la prensa, periódicos y demás, y organizamos discusiones y actividades sobre promoción y potenciamiento de la mujer." Aunque en Myanmar las mujeres gozan de igualdad legal y social, está claro que aún queda trabajo por hacer en este campo y la Sra. Htay aspiraba a mejorar su capacidad y aprender de la experiencia de mujeres de otros países las lecciones que esperaba poder aplicar para mejorar la situación de las mujeres de su país.
Mariella Demarco Berois de Uruguay, desempeña varias funciones. Ejerce la profesión de abogada en Rivera, la ciudad en la que vive, y está especializada en derecho laboral y familiar; además participa en la vida política local y es también suplente de uno de los cuatro diputados de su partido en el parlamento nacional, lo que le obliga a pasar unas seis o siete semanas por año en Montevideo, la capital. Entre las cinco Comisiones del Parlamento a las que pertenece, está la de Género e Igualdad. Está implicada en la problemática femenina y la política es el medio que ha elegido para actuar en ese campo. "Soy una líder" respondió, cuando le pregunté qué le había hecho venir de tan lejos para asistir al curso de MASHAV. "Vi un anuncio sobre el curso en nuestra prensa local y las palabras 'liderazgo femenino' me llamaron la atención. Pienso que nosotras las mujeres tenemos que aprender a ser líderes, quizás de una forma nueva."
Inquirí cuál era la reacción en las sociedades de América Latina, con su historia de dominación masculina, ante mujeres profesionales fuertes, dedicadas a promover las cuestiones femeninas. "Hay una cultura machista", accedió y una de las consecuencias de la toma de consciencia de las mujeres es que "las mujeres hacen cosas nuevas, son famosas o tienen éxito, a veces ganan más que sus maridos y muchos hombres no pueden soportarlo. En Uruguay, el problema se resuelve con el divorcio, que ahora está a un nivel muy alto. Pero somos una generación de transición. Mis tres hijas son muy distintas, saben lo que quieren desde un principio y los hombres de su generación están descubriendo que ellos tienen que cambiar, porque las 'reglas' de la vida conyugal han cambiado."
La experiencia israelí
Me cité con el grupo en Tel Aviv, donde iban a pasar el día, en su mayor parte como invitadas de la muncipalidad. En la alcaldía nos recibió Ruth Sofer, asesora del alcalde en cuestiones de condición de la mujer, y Ronit Lev-Ari, directora de la Autoridad de Promoción de la Mujer, adscrita a la Oficina del Primer Ministro. La importancia que se otorga en Israel a las cuestiones de la mujer impresionó a los participantes. Las presentaciones y los temas de discusión incluyeron los roles de liderazgo femenino en Israel, la reciente legislación sobre acoso sexual y la encuesta actualmente en curso sobre estereotipos sexistas en los libros de escuela de Israel (y las medidas adoptadas para revisarlos).
Interés especial tuvo para los participantes la cuestión de la violencia contra las mujeres, especialmente en el hogar. Lev-Ari nos hizo visitar un nuevo refugio, luminoso y amplio para mujeres maltratadas, un albergue temporal para escapar a la violencia doméstica, en el que mujeres en peligro pueden aislarse, a menudo con sus hijos, hasta que la ley haya seguido su curso y se haya neutralizado -ojalá- la amenaza. Aunque las municipalidades involucradas participan activamente en el programa, el financiamiento y la coordinación son a nivel nacional, ya que las mujeres nunca se alojan en un refugio en su propia ciudad.
"Hemos tenido un éxito relativo en este campo, -explica Hava Karrie, asistente social de profesión- las leyes en Israel son avanzadas, tanto como en cualquier parte del mundo. En los últimos años se ha hecho mucha labor de grupo por parte de legisladores, políticos, entidades de bienestar social, organismos comunitarios, autoridades locales y la policía." Los agentes de policía reciben ahora una formación para sensibilizarlos, a fin de lograr "un cambio de actitud ante todo el problema de violencia contra las mujeres... Se puede apreciar el cambio en las sentencias dictadas por los tribunales." Antes las sentencias eran indulgentes, a veces en un intento poco juicioso de remediar una situación doméstica violenta a fin de mantener unida a la familia, o a veces implicando incluso que la mujer tenía parte de la responsabilidad de los incidentes. Queda aún mucho por hacer, pero las sentencias son ahora más severas, más proporcionadas a la gravedad del delito. Se comprende ahora que sin una condena a prisión y a terapia de grupo para los hombres violentos (que algunos jueces de Israel están exigiendo), no se producirá un cambio real. "Las organizaciones femeninas han hecho mucho por lograr este avance -señala Hava Karrie-. Mucho se puede aprender de la experiencia israelí en lo referente a cómo combatir la violencia doméstica. La mayoría de los países representados [en el curso de MASHAV] tienen el problema de que la legislación es insuficiente o no se aplica con la debida energía."
Los malos tratos a las mujeres pueden revestir otras formas. Rose Mnyone ha estado llevando a cabo una incansable campaña contra la tradición tribal de la mutilación genital femenina en Tanzania y ya comienza a ver resultados: esta práctica ahora está legalmente prohibida, se hace un esfuerzo en las zonas rurales para educar contra ella, algunas de las mujeres que realizaban la mutilación se han deshecho voluntariamente de su equipo y las enfermeras rurales informan sistemáticamente a las autoridades de todo caso de niñas así mutiladas que descubren.
Cooperar
Se dan casos de enfrentamiento, de conflicto de intereses, entre funcionarios oficiales y activistas de las ONGs? pregunto. "Quizás los haya, pero en este curso no salen a relucir -contesta la Sra. Karrie-, Todos son activistas, la mayoría no son funcionarios de organismos estatales y los pocos que sí lo son se ajustan al tono general. Tenemos otro curso sobre gestión de ONGs, al que asisten tanto funcionarios como no funcionarios y allí sí se manifiesta la diferencia. En aquel curso queremos que las divergencias se expresen, porque en la realidad eso ocurrirá en cualquier caso a nivel de campo y aquí tenemos la oportunidad de atenderlas en el marco de un aula."
"Hay en Israel muchas ONGs que ayudan a las mujeres -continúa Hava Karrie- y que se esfuerzan por hacerlas progresar. Algunas, obviamente, son organizaciones específicamente femeninas, pero muchas no lo son. Algunas de esas ONGs son pequeñas y están dando su primeros pasos, de modo que personas de otros países pueden estudiarlas y aprender cómo organizar las suyas propias. Los israelíes que participan en ellas son muy abiertos y están dispuestos a hablar de sus errores y de los cambios requeridos."
La Sra. Mnyone se queja de la percepción reinante en su país, de que quien crea una ONG relacionada con las mujeres tiene derecho a ayuda financiera, sean cuales fueren sus motivaciones u objetivos (pueden ser interesados), su profesionalismo (aún si carece de monitoreo, evaluación o seguimiento) o su probidad (si sus cuentas no están claras). "En el Ministerio del Interior, hemos decidido deshacernos de esas ONGs", subraya, aunque una parte del problema es la falta de supervisión por parte de quienes deberían ser responsables de ello en el gobierno. Con todo, la Sra. Mnyone es optimista y se lleva del curso de MASHAV ideas nuevas. "Me encontraré con el Secretario de Autoridades Locales. Si me permite recorrer el país y hablar con otras mujeres que trabajan en desarrollo, creo que podré hacer algo para organizar ONGs femeninas, primero a nivel de distrito y después a nivel regional".
Contactos
Una noción que se repitió en todas las conversaciones fue la importancia que atribuían los participantes a los contactos: a oír presentaciones de colegas de otros países y percatarse de que los problemas y desafíos que cada uno tenía que superar en relación con la situación de la mujer en su propio país eran muy similares, pese a las enormes diferencias de contexto cultural.
Dice la Sra. Demarco Berois: "No soy solamente una activista de género, soy una política... Así que tengo que estar al día con el orden del día mundial en cuestiones de género. Esa una de las cosas de este curso que me atrajeron... El curso es serio y excelente y estamos constantemente conociendo gente. Había cosas que ya sabía, pero lo especialmente interesante fue descubrir que lo mismo ocurría en Kenia, en Costa Rica y en Kazajistán. Y en Israel, por supuesto. A mi regreso quiero compartir todo el curso con otras mujeres. Cada día pienso qué es lo que conviene compartir."
La Sra. Mnyone: "Como el curso es tan internacional, pude compartir las experiencias de mujeres de otros países. Pensaba que estaba sola, pero me dí cuenta de que, bien, los problemas de las mujeres de mi país son como los de las mujeres de la India o de Uruguay". Quedó especialmente impresionada por la labor de la mayor ONG femenina de Israel, Na'amat, presentada de manera muy estimulante por la general de brigada Hedva Almog. Tanzania no tiene nada parecido, dijo. "Tendremos que regresar y hacer algo al respecto."
La directora del curso, Hava Karrie: "Como parte del programa, cada participante dio una conferencia sobre lo que están haciendo [en su país], los problemas a los que se enfrentan y demás. Eso consume mucho tiempo, pero es muy importante, no menos importante que ver lo que se hace en Israel. El grupo trabajó muy bien en conjunto. Las conferencias fueron excelentes y destacaron problemas importantes, utilizando las experiencias de los participantes, y les siguieron muchas discusiones interesantes. Creo que éste fue el punto central del programa... Fue interesante oír a los participantes exponer los problemas de sus países y lo que han hecho para tratar de cambiar las cosas." Resume así sus impresiones: "Una de las grandes ventajas de este curso, y de nuestros cursos en general, es que amplían la capacidad de los participantes para establecer contactos. Sienten que ya no están confinados a sus propios países, que ya no están solos."
Uno de los rasgos descollantes de los cursos del MCTC, y de los demás cursos de MASHAV, es el estar atentos a las prioridades de los participantes. El resultado final es la transferencia exitosa de ideas, de información y de habilidades, y por lo tanto el programa debe estar tan adaptado como sea posible a las necesidades. Hava Karrie: "Les pregunté cuáles eran los temas de los que querían hablar y contestaron: 'la administración local'. Sentían que para poder progresar y mejorar las cosas, más y más mujeres tenían que involucrarse en la política local, de modo que pedimos a mujeres de aquí que participan en la política local en Haifa y en Tel Aviv que vinieran a hablarles. Además, un visita a varios kibbutz [aldeas comunales] fue fascinante para ellos. Elegimos algunos kibutz donde el secretario -con funciones comparables a las de un alcalde- era una mujer, que dirigía el proceso de toma de decisiones."
Hava Karrie tuvo la última palabra sobre lo que fue sin duda una experiencia vivificante para participantes y organizadores por igual: "Es magnífico ver cómo individuos tienen una influencia decisiva. Fue una experiencia notable, porque esas eran mujeres que realmente habían hecho mucho y lo que pudimos hacer fue ayudarles a mejorar algunas habilidades y permitirles una interacción con colegas de otros países, a fin de formarse algunas ideas para acción futura cuando regresen a sus países."