"Le recomendaría organizar cursos parecidos para médicos y psicólogos", dijo el Dr. Hee Jung Yoo, de Corea, recién egresado del curso sobre "Desarrollo en la primera infancia, del nacimiento a los tres años", que se viene impartiendo hace ya años en MCTC. "Los pediatras deben entrar en contacto con los aspectos psicológicos del desarrollo del niño. Eso no se incluye en su formación." Hoy se es más consciente de la interdependencia entre los estados físico y psicológico del individuo y de la importancia que el desarrollo emocional tiene para el buen desarrollo del niño. Aceptando esta sugerencia, el MCTC ofreció en el mes de mayo último un taller sobre "Desarrollo infantil temprano del nacimiento a los tres años, para médicos y psicólogos". Dieciséis pediatras, psicólogos, médicos generalistas, psiquiatras, enfermeras y un ginecólogo, todos ellos con años de experiencia, participaron en ese taller muy intensivo. Procedían de 13 países de África, Asia, Europa del Este y el Caribe.
Uno de los temas de las conferencias teóricas se refería a las diferentes actitudes ante el desarrollo del niño. Los participantes tuvieron tiempo suficiente para compartir sus conocimientos y experiencia y relacionarlos con sus culturas, algunas de ellas en estado de transición, por lo cual deseaban captar lo nuevo sin renunciar a su cultura tradicional. Esas discusiones fueron muy enriquecedoras e instructivas.
Un aspecto importante que fue subrayado en ese taller fue el de la relación que se crea entre la madre y el niño, la vinculación afectiva de la madre y el apego del niño. Otro tema tratado en las conferencias fue el de las etapas del desarrollo: psicomotor, desarrollo pre y postnatal del cerebro, lenguaje y reflexión, afecto, trastornos de regulación y, finalmente, cómo examinar un bebé y detectar un retraso en su desarrollo. El tercer aspecto tratado fue el de los niños afectados por dolencias crónicas, trastornos intelectuales y autismo.
Para completar los estudios teóricos, se realizaron visitas: una clínica pediátrica para monitoreo del desarrollo de niños sanos, y centros de desarrollo, en los que un equipo multidisciplinario diagnostica retrasos en el desarrollo y define un programa de atención al niño y a sus padres. Ejemplos de estos programas son los orientados a niños con problemas emocionales, niños intelectualmente desventajados y niños autistas.
Dado que cada miembro del grupo procedía de una realidad distinta, se organizaron visitas especiales para quienes expresaron una necesidad específica, a fin de permitirles conocer lo hecho en Israel en el campo correspondiente. Con ello tuvieron también la oportunidad de establecer contactos profesionales e intercambiar direcciones.
Los proyectos que presentaron los participantes al concluir el taller incluían, entre otros: "La relación diádica [relación madre-hijo]de los 0 a los 3 años", por la Dra. Arlene Anderson-McGill, psiquiatra regional del Ministerio de Salud de Jamaica;
"Programa de seguimiento del Neurodesarrollo" por la Dra. Sevda Jafarova, Pediatra Senior del Servicio Médico Mediclub de Baku, Azerbaiyán;
"Establecimiento de una clínica Tipat Halav [nombre de las clínicas pediátricas en Israel] - a la manera de Zimbabwe", por la Dra. Angela Musawi, pediatra consultora del Ministerio de Salud en Harare;
"Escuelas parentales en contexto: Implicaciones para la vinculación afectiva de la madre y el apego del niño en el Hospital MM", por el Dr. Abuu Orhman Juma, Superintendente Médico del Ministerio de Salud en Zanzibar, Tanzania;
"Cuidados y desarrollo en la primera infancia: Un enfoque holístico", por la Dra. Chandani Galwaduge, médico consultor comunitario del Ministerio de Salud en Kandy, Sri Lanka;
"Identificación de niños con leves alteraciones de desarrollo o emocionales", por la Dra. Liliya Stoganova, Médica especialista del Ministerio de Salud en Sofía, Bulgaria.
Uno no puede sólo trabajar y nunca disfrutar. Las visitas a los lugares históricos y religiosos de Galilea y los Altos del Golán, Jerusalén y el Desierto del Néguev fueron muy importantes para todos. Muchos se llevaron botellas de agua del Jordán para sus familiares. El baño en el Mar Muerto fue una experiencia sin igual y los participantes tomaron infinidad de fotos para recordar el espléndido día que pasaron allí. A pesar de proceder de países tan distintos, se creó entre ellos un cálido ambiente de compañerismo y se trabaron nuevas amistades, que eventualmente salvarán las distancias que los separan.