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Que esta danando a los cultivos

17 feb 2003
 REVISTA SHALOM, 2002, No. 2
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Qué está dañando a los cultivos?

Lucha integrada zonal contra las plagas en la República Dominicana

Simón Griver

 
 
La "mosquita blanca"
Foto: Thomas Fasulo, Univ. de Florida

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buscando los culpables

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los grupos en una salida al campo.
 

Un curso en el lugar de MASHAV para combatir la "mosquita blanca" en la República Dominicana, además de ayudar a combatir este áfido dañino, hizo comprender a la población local la importancia de combatir las plagas de un modo general y de reducir el uso de pesticidas contaminantes. A este primer curso siguió un curso en el lugar adicional sobre el tema de Control de Plagas Integrado Zonal.

Reuben Ausher, director del Departamento de Fitosanidad en el Servicio de Extensión del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, señala que la solicitud inicial de ayuda de la República Dominicana se recibió en 1996. La "mosquita blanca" (Bemisia tabaci), conocida localmente como mosquita blanca del camote, estaba devastando las cosechas de tomate.

"Esto era nefasto para la industria dominicana, que produce de derivados del tomate, como ketchup y pasta, para el mercado de los Estados Unidos. Las empresas estaban al borde de la quiebra" explicaron Reuben Asher y Yoram Melamed, especialista nacional en fitosanidad de cultivos anuales en el mismo Departamento del Servicio de Extensión, que juntos dirigieron el primer curso en el lugar.

La mosquita blanca, que durante décadas causó estragos en los cultivos en el Oriente Medio, es un pequeño insecto chupador que en su corto ciclo de vida de 21 días inflige enormes daños a los cultivos. Difundido en Cuba, la Florida y otros lugares de América, y en la República Dominica desde los años ochenta, este insecto, cuando se posa en una planta, chupa lo que le conviene para su propia nutrición y al así hacerlo inyecta en los tejidos de la planta líquidos portadores de virus. También deposita sus huevos en las hojas y otras partes de la planta. Lo más dañino, como descubrieron los agricultores dominicanos a sus expensas, es que este áfido transmite el virus de la rizadura amarilla de las hojas del tomate, que daña a los tomatales en tal medida que toda la producción deja de ser apta para la venta.

En 1996, Yair Sachs, especialista nacional del Departamento de Fitosanidad, visitó la República Dominicana para ayudar a una ONG del noroeste del país a definir métodos para combatir esa plaga. En su informe, el especialista recomendó traer a expertos israelíes para que organizaran cursos en el lugar en lucha integrada contra las plagas. Yoram Melamed y Sando Tsuriel, especialista regional en fitosanidad, se trasladaron en noviembre de 1999 a la República Dominicana, donde dictaron cursos a agrónomos, técnicos y jefes de departamentos relacionados con la agricultura. Establecieron su base en el noroeste del país y dieron dos cursos, de una semana cada uno, a los que asistieron unos 100 profesionales en total. Los participantes procedían de tres provincias: Monte Cristi, Valverde y Dajabón, ésta última lindante con la República de Haití.

"Por las mañanas dábamos clase en el aula -explica Melamed- y por las tardes salíamos al campo para ver cómo aplicar en la práctica lo estudiado en teoría."

"Las tardes eran muy interesantes para los profesionales dominicanos" recuerda Tsuriel, que dictaba sus clases en inglés e iba acompañado por un traductor. "Todo era muy espontáneo. Pedíamos a los participantes hacer preguntas sobre lo que íbamos viendo. Me traían toda clase de plantas, frutas, hortalizas y hojas dañadas y así íbamos descubriendo una variedad de insectos, gusanos y mariposas que dañaban los cultivos. Los participantes empezaron a comprender lo complicado que es el control de plagas."

Los profesionales dominicanos adquirieron también el concepto de "manejo integrado de plagas". Éste es el ideal universalmente aceptado de aplicar un mínimo de pesticidas químicos, en vista de los daños ambientales y ecológicos que causan y de los peligros potenciales para los alimentos producidos.

En todo el mundo, el manejo de plagas se limita muchas veces a aplicar periódicamente pesticidas potencialmente tóxicos. El manejo integrado de plagas se desarrolló en todo el mundo para reducir el uso de los pesticidas, pero el modelo desarrollado en países como los Estados Unidos y Australia, donde se siembra un mismo cultivo en grandes extensiones, no siempre es aplicable en países pequeños como Israel y la República Dominicana, donde se siembra en áreas relativamente pequeñas una gran variedad de cultivos. Por ello, los agrónomos israelíes han desarrollado un nuevo modelo, el "control de plagas integrado zonal", que se ha mostrado muy efectivo en Israel. En el último decenio se ha septuplicado la extensión cultivada en la que se aplica este modelo.

Después del curso en el lugar inicial sobre control de plagas, impartido en 1999, que abrió el apetito de los dominicanos, se invitó nuevamente a expertos de MASHAV en abril de 2001 a dictar más cursos, no sólo sobre la mosquita blanca, sino sobre control de plagas en general. Melamed dirigió dos talleres, de tres días cada uno, en la región noroeste, para actualizar a los profesionales con quienes se había encontrado dos años antes. Además, junto con Ausher, dictó en Santiago de los Caballeros, capital de la región y segunda ciudad del país, un curso de dos semanas sobre control de plagas integrado zonal, con atención especial a la mosquita blanca. Treinta profesionales, entre ellos agrónomos, funcionarios oficiales y delegados de ONGs, asistieron al curso, que patrocinó la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), una ONG local.

"La eficacia del curso se reforzó -señala Ausher- con la amplia cobertura que le otorgó la prensa local. Se pidió a cada participante someter un proyecto al final del curso, sobre temas relacionados no sólo con la mosquita blanca y el tomate, sino también con otros cultivos locales, como maíz, tabaco, papa, banano y mango."

El curso de Ausher y Melamed contempló las tres etapas del control integrado zonal: supervisado, integrado y por último biológico. La primera etapa, de monitoreo, se basa en el envío de oteadores e inspectores, que identifican las plagas y estiman el número de individuos de cada especie, capturándolos con pequeñas trampas. Demasiadas veces, los agricultores se contentan con aplicar a sus cultivos un pesticida una vez por semana, sin tratar de averiguar si esos tratamientos frecuentes son realmente necesarios. A menudo, el número y tipo de plagas varían de estación en estación. Una inspección cuidadosa ayuda al agricultor a comprender mejor sus necesidades.

En la segunda etapa, la de control integrado, se aplica un abanico de métodos que se han mostrado eficaces en todo el mundo. Los agricultores pueden sembrar variedades resistentes a plagas específicas y también se muestra eficaz, especialmente en los invernaderos, el uso de mallas que impiden la entrada de los insectos. Un método curioso es el de las trampas adhesivas amarillas, que atraen a muchas plagas, inclusive las mosquitas blancas. Los insectos (que el color amarillo atrae por alguna razón) se quedan pegados a la trampa y el sol los quema. Los agricultores pueden también pasar a utilizar pesticidas menos tóxicos.

"Un método que ha tenido un éxito increíble en la República Dominicana -dice Ausher- es el uso de una moratoria en la siembra. Se pide a los agricultores de una amplia zona que dejen sus campos sin sembrar por un mes. Las plagas, en este caso la mosquita blanca que tiene un ciclo vital de 21 días, no pueden sobrevivir, porque no encuentran alimento. Se me ha dicho que durante el último verano, de 2001, el método obtuvo un éxito notable en la República Dominicana. Los agricultores se mostraron muy disciplinados, absteniéndose de plantar durante un mes. Quizás les costara mucho dinero, pero lo hicieron. Me han contado que colocaron carteles en toda la región, advirtiendo a los agricultores de no plantar y además hubo patrullas del gobierno."

En la tercera etapa del control zonal integrado, se pueden usar pesticidas biológicos. "Ese es un método complejo -agrega Ausher- en el cual se crían predadores naturales, como parásitos u hongos, para combatir a una plaga. En Israel se usa con gran éxito contra los parásitos que atacan la fresa, el pimiento y los frutales subtropicales."

Con el apoyo de los expertos israelíes, los agricultores de la República Dominicana están creando "clínicas"de plantas, que desempeñan un papel crucial en el diagnóstico de las enfermedades de las plantas.

"Todavía no está claro hasta qué punto se ha tenido éxito en la República Dominicana -subrayan Ausher y Melamed- pero está claro que están creando una infraestructura para la erradicación del a mosquita blanca y que se ha logrado una concientización enorme con respecto al control de plagas".

El CINADCO introduce un nuevo enfoque en los programas de formación agrícola in situ

Los programas de formación in situ, que muchos conocemos como "cursos en el lugar", han sido parte integrante de las actividades del Centro de Cooperación Internacional (MASHAV) del Ministerio de Relaciones Exteriores durante casi cuarenta años. Bajo los auspicios de MASHAV, el Centro de Cooperación Internacional para el Desarrollo Agrícola (CINADCO), adscrito al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, ha llevado a cabo cursos de formación agrícola in situ en la mayoría de los países en desarrollo de todo el mundo, en los cinco continentes y en cinco idiomas.

Con los años, a la par de los cambios acaecidos en el mundo, los cursos de formación in situ también han sufrido cambios en su estructura, temas, duración, medios y otras particularidades. Los veteranos aún recuerdan con nostalgia las largas misiones a distintos lugares del mundo, cargando enormes carpetas con gráficos y otras ayudas audiovisuales que se usaban en aquel tiempo. Hoy en día las cosas han cambiado: grupos más pequeños, de dos expertos, provistos de los más avanzados equipos electrónicos como computadoras portátiles, proyectores, etc., imparten cursos intensivos de dos semanas. A los habituales temas agrícolas tradicionales, se ha agregado un amplio abanico de nuevos temas, que abarcan más de 50 campos en agricultura y desarrollo rural.

La característica esencial de los cursos en el lugar es, por definición, la de ser hechos a medida, adaptándolos a las distintas necesidades y realidades de la entidad solicitante. La creatividad y la flexibilidad son los factores clave de un enfoque innovador, que toma en cuenta las tendencias generales del lugar considerado en cuanto a creación de capacidad, género y ecología, y al mismo tiempo implanta tecnologías actualizadas de producción, planificación y gestión..

Cada año se publica un nuevo catálogo de cursos de formación agrícola in situ, conforme a la lista de temas que aparece aquí.

El siguiente ejemplo de cursos realizados en la República Dominicana sobre la mosquita blanca es un modelo en el que se aspira a llegar a la implementación, paralelamente al desarrollo del programa de formación, de modo que los conocimientos adquiridos no se queden sólo en el plano teórico.

 
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