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TERRITORIOS EN DISPUTA- Hechos olvidados sobre la Margen Occidental y la Franja de Gaza

1 feb 2003
 
  TERRITORIOS EN DISPUTA:
Hechos olvidados sobre la Margen Occidental
y la Franja de Gaza

Febrero de 2003


Introducción

En 1967 Israel libró una desesperada guerra de auto-defensa, y a pesar de los abrumadores vaticinios, la ganó. En consecuencia, el Estado judío no sólo que sobrevivió la guerra, sino que también pasó a tomar posesión de más tierras, que incluían un territorio de vital importancia para su seguridad.

La Guerra de los Seis Días y sus consecuencias afectan al Medio Oriente, hasta el día de hoy. Una clara comprensión de cómo y cuándo Israel pasó a tomar posesión de los territorios en 1967 así cómo Israel está conectada a dichas áreas son componentes esenciales para toda justa y equilibrada discusión sobre su status actual. Dicha información ha sido tomada con especial importancia a la luz de la actual situación y de los propósitos palestinos de convertir un complejo conflicto en un simple tema: la presencia de Israel en la Margen Occidental y en la Franja de Gaza.

Los palestinos y sus defensores intentan hacer valer su causa canalizando todo evento bajo el prisma de los territorios disputados. Al obrar de esta manera, han logrado desviar la polémica de los hechos relevantes, al reescribir la historia o ignorándola y reinventando la ley internacional con el fin de que sirva sus objetivos. Estos hechos no deben ser olvidados.


Los hechos

Cuando los portavoces palestinos centran en forma exclusiva la atención en "la ocupación" están omitiendo algunos de los hechos fundamentales del conflicto. Ellos nunca han mencionado el verdadero motivo que conllevó a la presencia de Israel en los territorios disputados, así como tampoco se han referido a las razones por las cuales el conflicto ha proseguido, ignorando el contexto histórico y legal de la presencia de Israel en ellos. Se presentan a continuación 4 puntos clave que los palestinos intentan ocultar deliberada y consistentemente:

Territorios en disputa, no territorios "ocupados"

  • La Margen Occidental y la Franja de Gaza son territorios en disputa cuyo status podrá ser determinado solamente por medio de negociaciones. Territorios ocupados son aquellos que han sido capturados en una guerra, de un Estado soberano, establecido y reconocido. Como la Margen Occidental y la Franja de Gaza no han estado bajo una soberanía legítima y reconocida de ningún Estado antes de la Guerra de los Seis Días, no pueden ser considerados territorios ocupados.

  • El pueblo de Israel tiene lazos desde antiguo con esos territorios, así como una ininterrumpida presencia en ellos. Estos lugares fueron la cuna de la civilización judía. Israel posee derechos sobre la Margen Occidental y la Franja de Gaza, derechos que los palestinos deliberadamente pasan por alto.

    Legalidad de la presencia de Israel en los territorios

  • A pesar de los persistentes reclamos de los palestinos y sus defensores, la ocupación no es, en sí misma y por sí misma, ilegal. La ocupación no viola la ley internacional. Más bien la ley internacional trata de regularizar situaciones de ocupación por medio de la aplicación de convenios internacionales y acuerdos pertinentes. Sin embargo, tras dichos reclamos están los intereses políticos, que plantean que la presencia de Israel en los territorios es ilegal. La presencia de Israel en ellos no es ilícito.

  • La presencia de Israel en ellos comenzó en 1967 como resultado directo de las acciones hostiles de los países vecinos de Israel, que la forzaron a una guerra de auto-defensa.

  • La Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, adoptada seguidamente a la Guerra de los Seis Días, determina obligaciones a ambas partes (tal como lo hace la Resolución 338, adoptada después de la Guerra de Yom Kipur). La resolución 242 no llama a una retirada unilateral de los territorios. A pesar de ello, los palestinos insisten en forma exclusiva en el llamado a una retirada israelí, ignorando aquellas cláusulas que delegan responsabilidades a las otras partes del conflicto.

  • La Resolución 242 no exige la retirada israelí de todos los territorios ganados como resultado de la Guerra de 1967, tal cual exigen los régimenes árabes. La resolución, en cambio, limita deliberadamente un llamado a la retirada israelí "de territorios", reconociéndole el derecho de vivir en fronteras seguras y reconocidas.

    El terrorismo no puede ser justificado

  • Las muchas e incesantes referencias de los portavoces palestinos sobre "la ocupación" son utilizadas con el fin de delegitimizar no solamente la presencia israelí en los territorios sino para justificar también el terrorismo.

  • El terrorismo, premeditado y motivado por intereses políticos que usa la violencia contra civiles y otros no-combatientes, escapa claramente a la ley internacional. Los ataques suicidas son en sí un crimen contra la humanidad y ningún objetivo político podrá jamás justificar el uso de terrorismo.

  • El terrorismo palestino precedió a la presencia israelí en los territorios. Y más aún, la OLP (la Organización para la Liberación de Palestina) fue fundada en 1964, tres años antes del estallido de la Guerra de los Seis Días, en 1967.

    Israel busca la paz

  • La presencia israelí en los territorios continuó después del año 1967, después que los regímenes árabes se negaran a negociar con Israel, a pesar de las genuinas y continuas proposiciones israelíes de paz. Por cerca de un cuarto de siglo los palestinos han rechazado dejar de lado el terrorismo y conducir negociaciones pacíficas.

  • Aún cuando los palestinos decidieron integrarse al proceso de paz a comienzos del decenio de 1990, ninguna resolución permanente pudo ser adoptada a causa del terrorismo palestino y a su renuencia para alcanzar razonables compromisos.

  • Israel, como país democrático que es, no desea controlar la vida o el futuro de los palestinos. Israel, que desde 1993 les ha hecho amplias concesiones territoriales, siempre ha estado dispuesto a hacer grandes sacrificios en consecución de la paz.

    La omisión de los hechos históricos permite a los palestinos eludir su responsabilidad en la creación y perpetuación de la situación en los territorios. Tergiversaciones de la ley internacional son parte de los intentos palestinos para delegitimizar a Israel, intentando justificar lo injustificable: el terrorismo.


    Territorios en disputa

    Ley Internacional y Ocupación

    Los portavoces palestinos y sus defensores han dedicado grandes esfuerzos para que se defina al estado de ocupación como algo ilegal. Esta candorosa exigencia no solamente ignora la ley internacional, sino que por medio de sus reiteradas repeticiones se propone crear nuevas normas internacionales.

    El planteamiento de que cualquier ocupación, sin importar las causas que llevaron a su establecimiento o a su prolongada existencia, es ilegal, no es consistente con los principios de la ley internacional. El sistema legal internacional no declara fuera de la ley a la ocupación, más bien usa las convenciones y los acuerdos para regularizar dichas situaciones.

    Muchos estados conservaron territorios tomados en épocas de guerra, especialmente cuando se trataba de una guerra de auto-defensa, hasta que fuera negociado un tratado de paz. De hecho, son muchas las situaciones de disputa existentes hoy a nivel mundial, en las cuales una parte continúa reteniendo un territorio que la otra parte reclama. Una diferencia clave en la situación concerniente a la Margen Occidental y la Franja de Gaza es que Israel ha tratado de negociar una solución pacífica para la situación de dichos territorios disputados desde el momento mismo que Israel tomó posesión de los mismos.

    Las demandas de ilegalidad están motivadas por intereses políticos ya que ninguna ley internacional, ni los acuerdos entre Israel y la Autoridad Palestina apoyan esta infundamentada alegación.

    Los lazos judíos con los territorios

    Comunidades judías en la
    Tierra de Israel,  desde los
    tiempos antiguos hasta hoy

    Los judíos han vivido en Judea -Samaria (la Margen Occidental) y la Franja de Gaza ininterrumpidamente durante 4.000 años, desde los tiempos bíblicos en adelante, a través de los siglos. La soberanía judía a lo largo de 1.000 años en aquellas áreas fue la cuna de la civilizacion judía. Muchos de los antiguos y sagrados sitios judíos, entre los que se cuenta la Cueva de los Patriarcas (tumba de Abraham, Isaac y Jacob), están localizados en dichas zonas. Muchas comunidades judías actuaron en Gaza durante el siglo XI, mientras que otras áreas, como Hebrón (donde los judíos fueron masacrados en 1929), estuvieron habitadas por judíos durante los cuatrocientos años del Imperio Otomano y aún desde antes. Otras comunidades judías florecieron bajo el Mandato Británico, que reemplazó al Imperio Otomano en el año 1918.

    Los palestinos argumentan a menudo que los judíos son colonizadores extranjeros en un territorio con el cual no tenían contacto previo. Más aún, la mayoría del mundo árabe considera que Israel, y no solamente los territorios disputados, es una entidad extranjera en la región. Dichas exigencias ignoran los prolongados lazos del pueblo judío con su antigua patria y la profunda relación del pueblo de Israel con su tierra, tanto durante el período bíblico como en épocas posteriores.

    Estas demandas palestinas sirven también para perpetuar el mito de que existía en la zona un Estado palestino antes del establecimiento del Estado de Israel. De hecho, nunca existió un Estado árabe o un Estado palestino independiente en la zona denominada Palestina.

    La ocupación jordana y la egipcia

    La presencia judía en la Margen Occidental y la Franja de Gaza concluyó recién después de la Guerra de la Independencia, en el año 1948. Conquistando dichos territorios en una guerra hostil destinada a la destrucción del naciente Estado de Israel, los jordanos y los egipcios eliminaron completamente la presencia judía en la Margen Occidental y en Gaza, prohibiendo a los judíos poblar dichas zonas y declarando como ofensa capital venderles tierras.

    Cabe destacar que los dominios jordano y egipcio fueron consecuencia de la invasión ilegal en 1948, en desacato y rechazo de la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, según la cual el territorio del Mandato Británico tendría que haber sido dividido en dos, creando un Estado judío y otro árabe. Por dicho motivo, la incautación de los territorios hecha por Egipto y Jordania nunca fue reconocida por la comunidad internacional.

    El status de los territorios

    El status de la Margen Occidental y de la Franja de Gaza podrá ser decidido solamente por medio de un acuerdo entre las partes. Durante la década de 1990, Israel y los palestinos llegaron al acuerdo de que el status definitivo de la Margen Occidental y la Franja de Gaza no ha sido resuelto, y que deberá ser decidido por medio de negociaciones pacíficas. Además, el hecho de que no existieran Estados soberanos en ambos territorios antes de la Guerra de los Seis Días significa que éstos no deben ser considerados como "ocupados" por Israel. Cuando un territorio sin soberanía establecida pasa a ser posesión de un Estado con una demanda, especialmente durante una guerra de auto-defensa, dicho territorio puede ser considerado en disputa.


    Una guerra de auto-defensa


    ©GPO 
    Estudiantes secundarios cavan trincheras contra ataques aéreos sorpresivos en un suburbio de Tel Aviv, en vista del llamado árabe para aniquilar a Israel, en la víspera de la Guerra de los Seis Días (mayo de 1967)

    El hecho de que Israel luchara una guerra de auto-defensa durante la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967, fue reconocido por las democracias mundiales. Fue aquella guerra de defensa contra la agresión árabe, la que trajo como consecuencia la toma de control de la Margen Occidental y la Franja de Gaza.

    Exhortando a la aniquilación

    Antes del comienzo de la Guerra de los Seis Días, un continuo flujo de declaraciones lanzadas por líderes árabes y los medios oficiales de comunicación no dejaron dudas sobre sus intenciones. No sólo que los Estados árabes intentaron atacar a Israel, sino que se propusieron destruirlo.

  • "Nos proponemos lanzar un ataque general contra Israel. Será una guerra total. Nuestro principal objetivo será destruir a Israel". (Palabras pronunciadas por el presidente egipcio Gamel Abdel Nasser, el 26 de mayo de 1967).

  • "El único método que aplicaremos contra Israel será el de la guerra total, que finalizará con la exterminación de la existencia sionista". (radio egipcia, "La voz de los árabes", 18 de mayo de 1967).

  • "Yo, como hombre de armas, creo que ha llegado el momento de lanzar una batalla de aniquilación". (Ministro de Defensa sirio, Hafez al-Assad, 20 de mayo de 1967)

  • "La existencia de Israel es un error que debe ser rectificado...Nuestra meta es clara: borrar a Israel del mapa". (presidente de Irak, Abdur Rahman Aref, 31 de mayo de 1967)

    Las amenazas árabes de destruir a Israel en el período que precedió a la guerra fueron hechas cuando Israel aún no poseía el control de la Margen Occidental y la Franja de Gaza.

    La amenaza contra la existencia de Israel

    Israel, dada la fuerza de los ejércitos opositores y del tamaño del país en 1967, tuvo todas las razones para temer dichas amenazas. Un pequeño país, rodeado por ejércitos armados y vecinos hostiles. Antes de la delimitación de fronteras del año 1967, Israel poseía, en ciertos puntos, tan sólo 15 kilómetros de ancho. Los ejércitos enemigos de Israel en la Margen Occidental y la Franja de Gaza estaban a 18 km. apenas de Tel Aviv, 35 km. de Haifa, 11 km. de Ashkelon y a unos pocos metros de algunos barrios israelíes en Jerusalem.

    Dichas amenazas no eran una retórica vacía. Las acciones hostiles tomadas por los vecinos de Israel no dejaron duda sobre la seriedad de sus propósitos y su capacidad para llevar a cabo una operación masiva contra Israel.

    Algunas semanas antes de la guerra, una coalición de Estados árabes, en la que se contaban Egipto, Siria, el reino Hashemita de Jordania, Irak, Algeria y Kuwait se unía contra Israel. Tal cual lo anunciara Nasser, el presidente egipcio, el 30 de mayo de 1967: "Los ejércitos de Egipto, Jordania, Siria y Líbano se encuentran en las fronteras de Israel...para hacer frente al desafío, mientras que los ejércitos de Irak, Algeria, Kuwait, Sudán y toda la nación árabe se muestran firmes junto a nosotros...la hora de la verdad ha llegado." El frenesí de la guerra estaba envolviendo a todo el mundo árabe.

    Egipto aprieta el lazo

    El 15 de mayo de 1967 los egipcios comenzaron a movilizar una gran cantidad de tropas y vehículos armados hacia la península del Sinaí, poniendo fin a un período de diez años durante el cual ninguna fuerza hostil acampó allí. Mientras las tropas egipcias se ubicaban a lo largo de la frontera sur de Israel, el ejército sirio se preparaba para la guerra en las Alturas del Golán, por el norte. Nasser exigió que el Secretario General de las Naciones Unidas pidiera el retiro de los observadores de la FENU (Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas) de la península del Sinaí, donde habían permanecido desde el año 1956. El Secretario General, U Thant, accedió con precipitada condescendencia. De esa manera se rompía una promesa internacional que se le había hecho a Israel. La FENU concluyó su misión el día 19 de mayo, poniendo de lado el último obstáculo a la máquina de guerra egipcia. El Estado de Israel quedó aislado y rodeado por ejércitos cuyos líderes habían solemnemente prometido que se encargarían de aniquilarlo.

    La respuesta defensiva de Israel

    En respuesta, Israel comenzó a llamar a filas a sus fuerzas de reserva. Con un pequeño ejército regular, Israel hubo de depender de sus reservistas para repeler todo ataque. Esta movilización de médicos y maestros, agricultores y empleados trajo consigo una pesada carga económica y social. Los israelíes comenzaron a cavar trincheras para defenderse de ataques y bombardeos aéreos. Los líderes israelíes prefirieron esperar tres largas semanas antes de lanzarse a una reacción militar, con la esperanza de que la guerra fuera evitada y se pudiera encontrar una solución pacífica a esta crisis.

    El bloqueo

    La situación continuó su rápido deterioro. El 22 de mayo, Egipto bloqueó los Estrechos de Tirán, impidiendo el paso a Eilat, único puerto israelí sobre el mar Rojo, de barcos israelíes y embarcaciones extranjeras que navegaban hacia Israel. Israel quedaba aislada e imposibilitada de comerciar con Asia y el este de Africa. Lo más significativo era que se le había negado a Israel el acceso a su mayor abastecedor de petróleo. El presidente Nasser sabía que Israel consideraría dicho cierre como un acto de agresión.

    Esta acción violaba el derecho de libre pasaje marítimo, en clara contradicción con la ley internacional: el bloqueo es considerado como un claro acto de guerra. Además, las acciones egipcias violaban la declaración del año 1957, de 17 poderes marítimos en la ONU, que indicaba que Israel tendría el derecho de libre tránsito por los Estrechos de Tirán, tal como la Convención de 1958 sobre Aguas Territoriales y Zonas Contiguas.

    El bloqueo de los Estrechos de Tirán era un claro acto de agresión. Ningún país puede aceptar que uno de sus importantes puertos pueda ser bloqueado en forma arbitraria violando el derecho internacional, especialmente cuando importantes y vitales cargamentos incluyendo el petróleo- estaban ad portas. Si Israel hubiera respondido atacando a Egipto inmediatamente después de la imposición del bloqueo, dicha medida podría haber sido considerada sólo como una reacción justificada al declarado acto de guerra egipcio.

    Israel busca una solución diplomática...

    Sin embargo, a pesar del bloqueo, de la diaria ración de amenazas y de la hostil actividad militar, Israel continuaba esperando. El liderazgo israelí quería agotar todos los medios que le permitieran llegar a una solución diplomática antes de reaccionar. Lamentablemente, mientras por un lado el caso de Israel gozaba de gran simpatía internacional, la asistencia era casi intangible.

    ...pero se ve forzada a responder militarmente

    A Israel le habían quedado pocas opciones. Había quedado rodeada por unos 465.000 soldados enemigos aproximadamente, además de 2.880 tanques y 810 aviones. Dado su pequeño tamaño y la relativa fuerza de los ejércitos opositores, si Israel hubiera esperado el ataque antes de actuar, en téminos de supervivencia, pudo haber sucedido una catástrofe.

    Invocando a su inherente derecho de defensa propia, principio fundamental de la ley internacional, artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, el día 5 de junio de 1967 Israel lanzó un ataque aéreo preventivo contra Egipto.

    El mensaje de paz de Israel

    Israel no tenía interés que la lucha se extendiera por sus fronteras este o norte. El primer ministro, Sr. Levi Eshkol, envió un mensaje de paz a los vecinos de Israel: "No atacaremos a ningún país a menos que nos ataquen primero. Aún ahora que los morteros han empezado a hablar, no hemos renunciado a nuestra aspiración de paz. Luchamos para repeler toda amenaza de terrorismo y todo peligro de agresión, para garantizar nuestra seguridad y nuestros legítimos derechos."

    Más agresiones árabes

    Los sirios respondieron con ataques de artillería y con armas de largo alcance.

    Por el este, Egipto había convencido a Jordania que los aviones que aparecían en las pantallas de radar eran egipcios, que se aprestaban a atacar a Israel: ellos no se imaginaron que se trataba de aviones israelíes que regresaban de una incursión contra la fuerza aérea egipcia. El 5 de junio, Jordania comenzaba avances terrestres y ataques de artillería a lo largo de las líneas de armisticio, incluyendo a Jerusalem y al principal aeropuerto cerca de Tel Aviv. A pesar de dichos ataques, Israel envió un nuevo mensaje de paz, esta vez por medio de representantes de la ONU. Pero el ataque jordano persisitió.

    Estas pudieron haber sido unas de las decisiones más cruciales de la guerra. Si Jordania hubiera hecho caso a los mensajes israelíes de paz en vez de las mentiras egipcias, el reino hashemita podría haberse mantenido neutral en dicho conflicto y Jerusalem Oriental y la Margen Occidental podrían haber continuado en manos de Jordania. Sin embargo, al proseguir el ataque contra Jerusalem Occidental, Israel tuvo que defenderse y logró unificar su capital, dividida desde 1949. La toma de la Ciudad Vieja de Jerusalem permitió a los judíos el acceso a sus sitios más sagrados, por primera vez en 19 años, para que de ahora en adelante la libertad de culto y el acceso a los lugares sagrados estuvieran garantidos a todos.


    El período de posguerra y la Resolución 242

    Fronteras defensibles

    El día 10 de junio de 1967, después de seis días de intensa lucha, que dejó un saldo de 776 soldados israelíes muertos, se logró un cese de fuego. Las anteriores líneas de cese de fuego fueron reemplazadas por nuevas; la Margen Occidental del río Jordán, la Franja de Gaza, la península de Sinaí y gran parte de las Alturas del Golán habían pasado al control de Israel como resultado de la guerra. Siria ya no podría utilizarlas para lanzar ataques de artillería a los hogares israelíes contra pies del Golán. El pasaje de barcos hacia Israel a través de los Estrechos de Tirán estaba asegurado. Israel tenía ahora fronteras defensibles y la amenaza contra su existencia misma había desaparecido.

    Esperanzas de paz

    Con el final de la Guerra de los Seis Días los israelíes creyeron que había comenzado una nueva era de paz en la región. Esperando traducir los logros militares en una paz permanente, Israel envió un claro mensaje, según el cual cambiaría casi todo el territorio obtenido en la guerra por un tratado de paz con sus vecinos.

    Más aún, Israel señaló su profundo deseo de lograr una solución negociada, aún por medio de concesiones territoriales, al decidir no anexar la Margen Occidental y la Franja de Gaza. Esto es una importante evidencia de las intenciones israelíes, dada la importancia estratégica de estas áreas y de los lazos ancestrales que tiene el pueblo judío con numerosos sitios religiosos e históricos, especialmente en la Margen Occidental.

    El rechazo árabe

    Pero la esperanza de Israel de llegar a un tratado de paz se desvaneció rápidamente. Los Estados árabes comenzaron a rearmarse y en agosto de 1967 la Liga árabe, reunida en Sudán, adoptó su posición política de "los tres noes," principios según los cuales deberían guiarse los Estados árabes: "no habrá paz con Israel, no se reconocerá a Israel, no se negociará con Israel". La inamovible posición en la Cumbre de Jartum impidió durante años todo intento de paz. Tal cual dijera el entonces ministro de relaciones exteriores, Abba Eban: "Esta es la primera vez en la historia que al finalizar una guerra los vencedores piden paz y los vencidos les hacen un llamado para una rendición incondicional."

    242: una resolución tergiversada

    Desde 1967, la resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha jugado un rol central en el proceso de paz. Posiblemente es una de las resoluciones más importantes relacionadas con el conflicto, y, sin embargo, constituye también una de las más tergiversadas.

    A menudo los palestinos describen dicha resolución como un simple documento cuyo principal objetivo es el retiro total y unilateral de Israel de los territorios, como condición previa que ponga fin al conflicto. En realidad, la resolución es un equilibrado instrumento cuyo objetivo es "el cumplimiento de los principios de la Carta de la ONU" por medio de "el establecimiento de una paz justa y duradera en el Medio Oriente."

    "Territorios" versus "todos los territorios"

    Por lo general, los palestinos y sus defensores malinterpretan la resolución, explicando que la resolución 242 hace un llamado para el retiro de "todos" los territorios, aún cuando no sea ni el término utilizado en la resolución ni el propósito de sus redactores.

    El texto inglés original de la resolución 242 hace un llamado para que Israel se retire "from territories" (de territorios) ocupados en el reciente conflicto, no "from all the territories" (de todos los territorios), y ni siquiera "from the territories" (de los territorios). La utilización del término "from territories" fue elegida deliberadamente por los miembros del Consejo de Seguridad, después de un exhaustivo estudio y meses de consultas, a pesar de la considerable presión de los Estados árabes para que se incluyera el término "all". Así es como el entonces embajador de los EEUU. Arthur Goldberg explicaría en 1973, quedichas importantes omisiones "no fueron accidentales... la resolución habla de un retiro de territorios ocupados sin definir el área comprendida en el retiro."

    Fronteras seguras de acuerdo a la resolución 242

    Es de destacar que la resolución 242 reconoce la necesidad, casi el derecho, de tener "fronteras seguras y reconocidas". Al declinar el llamado a que Israel se retire a los límites anteriores a la guerra, el Consejo de Seguridad reconocía que las fronteras anteriores no eran defensibles, y así, por lo menos, Israel encontraría una justificación para retener aquellas partes de los territorios necesarios para establecer fronteras garantizadas. Así como se expresaría más adelante el entonces embajador del Reino Unido, Lord Caradon: "Hubiera sido un error exigir que Israel regresara a sus posiciones del 4 de junio de 1967, ya que dichas posiciones eran indeseadas y artificiales."

    Obligaciones conjuntas

    Las principales resoluciones tomadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, entre las cuales se encuentra la 242 (y la 338, adoptada después de la Guerra de Yom Kipur, en el año 1973) se dirigen a todas las partes en el conflicto y no solamente a Israel. A pesar de ello, los portavoces palestinos se remiten solamente a las responsabilidades de Israel incluidas en la resolución, ignorando las responsabilidades conjuntas así como a los compromisos que le incumben a la parte árabe, si bien dichas cláusulas son parte integral de la resolución. Entre las cláusulas de la resolución 242, dirigidas claramente a los Estados árabes, o que expresan obligaciones conjuntas, están las siguientes:

    • "una paz justa y duradera en la cual todos los países de la región puedan vivir con seguridad;"
    • "fin de todas las exigencias o de estados de beligerancia;"
    • "respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de cada Estado de la región;"
    • respeto y reconocimiento de "su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas, libres de amenazas o actos de fuerza;"
    • "libertad de navegación por vías marítimas internacionales en la región;"
    • "garantizar la inviolabilidad territorial e independencia política de todos los Estados de la región, por medio de medidas que incluyan el establecimiento de zonas desmilitarizadas."

    Es evidente que Israel no esperaba retirarse sin que los regímenes árabes hubiesen cumplido con sus compromisos, principalmente el renuncio al uso de la fuerza y hacer la paz con Israel; el retiro de Israel no es verdaderamente un requisito previo a su derecho fundamental de vivir en paz.

    Además, la Resolución 338, que está invariablemente unida a la 242, hace un llamado a las partes para que comiencen las negociaciones destinadas al "establecimiento de una paz justa y duradera en el Medio Oriente". Tomadas en conjunto, ambas resoluciones expresan la determinación del Consejo de Seguridad de que la paz debiera ser lograda por medio de negociaciones pacificas entre las partes.


    El terrorismo y la excusa de "la ocupación"

    Manipulación palestina del término "ocupación"

    "Quien piense que la intifada estalló a causa de la visita de Sharón a la mezquita de al- Aqsa se equivoca... Esta intifada fue planeada de antemano, desde el momento en que el Presidente Arafat regresó de las negociaciones de Camp David, donde dio vuelta la mesa sobre el Presidente Clinton"
       Imad al-Faluji, Ministro de Comunicaciones de la Autoridad Palestina,
       en un discurso público en el Líbano sobre la premeditada naturaleza
       de la violencia, en marzo de 2001.

    Terrorismo palestino -
    antes de 1967 y durante
    el proceso de paz
    a mediados de la década de 1990

    ©GPO 
    Autobús caído en una
    emboscada, viajaba de
    Eilat a Beer Sheva
    (17 de marzo de 1954)


    ©GPO 
    Los carbonizados restos del autobús de la línea 18 de Jerusalem, después que fuera hecho explotar por un terrorista suicida en la intersección
    de las calles Sarei Israel y Yafo
    (25 de febrero de 1996)


    ©GPO 
    El mercado jerosolimitano
    de Majané Yehudá
    después
    del ataque que perpetraran
    dos terroristas palestinos
    (30 julio de 1997)

    Los palestinos tratan de pintar la actual violencia y terrorismo como la reacción espontánea de un pueblo frustrado por la "ocupación" israelí de la Margen Occidental y la Franja de Gaza. Este intento de mostrar una falsa imagen de la verdadera situación no toma en cuenta la decisión estratégica que el liderazgo palestino tomó al abandonar las negociaciones y concentrarse en la lucha armada contra Israel. Dicho paso desconoce también el hecho de que fueron los palestinos los que comenzaron a organizar la violencia que comenzara en setiembre de 2000, inmediatamente después de que provocaran el fracaso de la cumbre de Camp David en julio del mismo año.

    La afirmación de que fue "la ocupación" la que provocó la ola de violencia y de terrorismo que empezara en setiembre de 2000 pasó a ser de repente el tema principal entre los palestinos. La metodología utilizada por sus portavoces fue simple: responder a cada pregunta con la frase "la ocupación tiene la culpa", decir "la ocupación es la causante" después de cada acto terrorista. El término "ocupación" les proveyó el concepto clave que podrían usar para condenar a Israel en cada oportunidad y absolver a los palestinos de toda responsabilidad por esas acciones. Mas el repetir una mentira cientos de veces no la convierte en verdad.

    Las incesantes referencias palestinas sobre la "ocupación" están destinadas, en parte, a la deligitimación de la presencia de Israel en los territorios. Los llamados palestinos para "poner fin a la ocupación" están siendo utilizados para movilizar a la comunidad internacional contra Israel. Los líderes palestinos han creído durante mucho tiempo que la aplicación de una presión internacional sobre Israel es un componente importante de su estrategia para vencerlo. Ellos creen que pueden, por la fuerza, a través del terrorismo, obligar a Israel a que salga de los territorios sin poner fin al conflicto y sin lograr una paz negociada.

    Los palestinos justifican el terrorismo

    Más aberrante aún es cuando los palestinos utilizan "la ocupación" como justificación de lo injustificable: el terrorismo. Ningún objetivo, incluyendo el poner fin de la tal ocupación podrá jamás justificar la deliberada masacre de civiles. Los ataque suicidas no pueden convertirse en una meta aceptable para la consecución de cambios políticos. Poner a niños como blanco de las balas asesinas no podrá justificarse jamás.

    Los intentos palestinos para justificar el terrorismo, culpando "la ocupación" no solamente resultan repugnantes desde el punto de vista moral, sino que llegan a menoscabar el precepto de que ataques suicidas son un crimen contra la humanidad. El aceptar la mentira de que "la ocupación" ha sido la causa del terrorismo incentiva al terrorismo en sí, mientras que tolerarlo es no solamente inmoral sino que contribuye a la perpetuación del conflicto.

    Las raíces del terrorismo palestino

    No es la presencia de Israel en los territorios la que ha causado el terrorismo. Sino que la violencia ha sido fomentada por el odio hacia Israel y alimentada por la incesante incitación de personeros palestinos y líderes religiosos.

    Debe recordarse que el terrorismo palestino antecedió a la presencia de Israel en los territorios. No solamente que se trataba de infinitos ataques terroristas a civiles israelíes durante las dos décadas que precedieron a la Guerra de los Seis Días, sino que acontecieron aún antes del establecimiento del Estado de Israel en el año 1948.

    El argumento de que la "ocupación" de los territorios en el año 1967 provocó el terrorismo palestino resulta especialmente engañoso, viniendo de miembros de la OLP, ya que la Organización para la Liberación de Palestina se organizó en 1964, tres años antes del estallido de la Guerra de los Seis Días, cuando la Margen Occidental y la Franja de Gaza no estaban todavía bajo control israelí.

    Terrorismo vs. esfuerzos para lograr la paz

    La historia demuestra que el terrorismo palestino no ha sido provocado por la frustración o por la ausencia de esperanzas por una solución pacífica. Muchos han sido los violentos ataques perpetrados durante los fructíferos períodos del proceso de paz. Los atentados terroristas alcanzaron su punto máximo durante aquellas épocas, a mediados de la década del 1990, cuando el proceso llegó a su punto más activo, y parecía que fuera el arma más adecuada para finalizar la tal llamada "ocupación".

    Por consiguiente, la afirmación, según la cual la presencia de Israel en los territorios es la causa del terrorismo es falsa, ya que también ignoran la historia de los ataques terroristas contra Israel y los incontados ofrecimientos de paz que fueron siempre rechazados por los palestinos.

    ©GPO 
    El restaurante jerosolimitano Sbarro, luego de que
    fuera hecho explotar por
    un terrorista suicida palestino
    (9 de agosto de 2001)

    ©GPO 
    El autobús de la línea 960 después de la explosión
    que perpetrara un terrorista
    suicida palestino cerca del
    empalme de Yagur, Haifa
    (10 de abril de 2002)

    ©GPO 
    Los restos de autobús
    que hecho explotar por un
    terrorista suicida palestino, en
    el empalme de Pat, Jerusalem
    (18 junio de 2002)

    Los palestinos rechazan la paz en Camp David

    En julio del 2000 los E.E.U.U. fueron sede de una cumbre de paz para el Medio Oriente que tenía como propósito poner fin a los asuntos pendientes en el status definitivo del proceso de paz israelo-palestino. La buena voluntad de Israel para hacer concesiones sin precedentes, con el fin de alcanzar la paz, estaba basada en la convicción de que solamente un arreglo al que se llegue por vía de las negociaciones podría resolver el conflicto entre los israelíes y los palestinos.

    Lamentablemente, el liderazgo palestino no estaba dispuesto a poner fin al conflicto. No sólo no deseaba comprometerse con ninguno de los complicados y difíciles temas allí planteados, sino que tampoco estaba preparado para presentar razonables proposiciones propias.

    La crítica internacional a los palestinos

    Los líderes palestinos fueron objeto de críticas a nivel internacional por el fracaso de la cumbre de Camp David, especialmente después de que los EEUU. hubieran culpado directamente por ello. La comunidad internacional no logró comprender las razones que llevaron a los palestinos a rechazar tal ofrecimiento de paz, que les hubiera concedido virtualmente todo lo que habían estado ostensiblemente pidiendo.

    La violencia como estrategia

    Después de "haber analizado las posturas políticas que siguieron a la cumbre de Camp David y de acuerdo con lo declarado por el hermano Abu Amar (Arafat), le ha quedado en claro al movimiento del Fataj que el próximo paso requiere prepararse para una confrontación."
       Declaraciones de Sakhr Habash, miembro del Comité Central del Fataj,
       al periódico de la OLP Al-Hayat al-Jadida, 7 de diciembre de 2000.

    "La única manera de imponer nuestras condiciones es inevitablemente con nuestra sangre... el poder de la intifada es nuestra única arma. No debemos esgrimirla hasta que la cumbre árabe de emergencia sea acordada y hasta que obtengamos protección internacional."
       Columna de Al-Ayyam, perteneciente a Hassan al-Kashef,
       Director General del Ministerio de Información de la OLP,
       3 de octubre de 2000.

    ©GPO 
    El primer ministro, Ariel Sharón, toca el cuerpo sin vida del bebé Yehuda Haim Shoham, de 5 meses, que fuera asesinado en un ataque terrorista cerca de Shiló (11 de junio de 2001)

    ©GPO 
    Armas, cohetes y obuses de morteros capturados a bordo del barco 'Karine A' en el Mar Rojo, rumbo a la Autoridad Palestina, para el uso de las organizaciones terroristas palestinas
    (6 de enero de 2002)

    Los líderes palestinos comprendieron que debían hacer todo lo posible para ganarse el respaldo internacional. Estos adoptaron una estrategia según la cual la violencia sería el instrumento básico para distraer la atención mundial de su intransigencia en la cumbre de Camp David y con el fin de presionar a Israel. Los palestinos esperaban que el consiguiente derramamiento de sangre lograría devolverles la imagen de víctimas y reforzaría sus llamados a la intervención internacional, que conllevaría a un unilateral retiro israelí mientras el conflicto reguía en acción.

    Una violación cardinal

    La decisión palestina de hacer uso la violencia contradecía dos de los principales compromisos que habían contraído antes de los Acuerdos de Oslo. Yasser Arafat rompió su propia promesa, según la cual "la OLP renuncia al uso del terrorismo y de otros actos de violencia" y la OLP se compromete "a una solución pacífica del conflicto entre las dos partes y declara que todos los futuros asuntos relacionados con el status definitivo serían resueltos por la vía de la negociación." Estos dos cardinales compromisos, estipulados en la carta de Arafat del 9 de setiembre de 1993 y dirigidos al desaparecido primer ministro Itzjak Rabin, fueron el fundamento para la decisión de Rabin de firmar los Acuerdos de Oslo..

    September 9, 1993

    Mr. Prime Minister,

    The signing of the Declaration of Principles marks a new era in the history of the Middle East. In firm conviction thereof, I would like to confirm the following PLO commitments:

    The PLO recognizes the right of the State of Israel to exist in peace and security.

    The PLO accepts United Nations Security Council Resolutions 242 and 338.

    The PLO commits itself to the Middle East peace process, and to a peaceful resolution of the conflict between the two sides and declares that all outstanding issues relating to permanent status will be resolved through negotiations.

    The PLO considers that the signing of the Declaration of Principles constitutes a historic event, inaugurating a new epoch of peaceful coexistence, free from violence and all other acts which endanger peace and stability. Accordingly, the PLO renounces the use of terrorism and other acts of violence and will assume responsibility over all PLO elements and personnel in order to assure their compliance, prevent violations and discipline violators.

    In view of the promise of a new era and the signing of the Declaration of Principles and based on Palestinian acceptance of Security Council Resolutions 242 and 338, the PLO affirms that those articles of the Palestinian Covenant which deny Israel's right to exist, and the provisions of the Covenant which are inconsistent with the commitments of this letter are now inoperative and no longer valid. Consequently, the PLO undertakes to submit to the Palestinian National Council for formal approval the necessary changes in regard to the Palestinian Covenant.

    Sincerely,
    Yasser Arafat
    Chairman
    The Palestine Liberation Organization

    Yitzhak Rabin
    Prime Minister of Israel


    El proceso de paz

    El camino de violencia de los palestinos

    Ya antes del establecimiento del Estado de Israel en 1948 y también hasta el día de hoy, los palestinos han rechazado aprovechar las numerosas oportunidades presentadas para lograr una solución negociada del conflicto. El liderazgo palestino ha elegido en cambio el camino de la violencia, rechazando todo ofrecimiento de paz por parte de Israel. "Los palestinos jamás han perdido la oportunidad de perder una oportunidad", tal como se expresara el fallecido ministro de relaciones exteriores Abba Eban.

    El camino hacia la paz

    ©GPO 
    El presidente egipcio Anwar
    Sadat y el primer ministro
    Menajem Beguin conversan
    (19 de noviembre de 1977)

    Los llamados israelíes de paz se han topado con un constante rechazo árabe y continuas acciones hostiles por más de una década, después de la Guerra de los Seis Días. Esta situación cambió por primera vez en noviembre de 1977, cuando el presidente egipcio Anwar Sadat visitara Jerusalem. Las consecuentes negociaciones resultaron en los Acuerdos de Camp David, en setiembre de 1978 y en el tratado de paz entre Egipto e Israel, en marzo de 1979. Se retiró Israel de toda la península del Sinaí. El existente estado de beligerancia de treinta años entre ambos Estados finalizó y se fijaron fronteras internacionalmente reconocidas. Cabe destacar que en cada oportunidad que Israel se reunió con un líder árabe, como el presidente Sadat y el rey Hussein, que estaban dispuestos a firmar un tratado de paz y que hablaban un lenguaje de armonía a sus propios pueblos, se firmó la paz con ellos.

    Los Acuerdos de Camp David, en 1978, contenían un acuerdo-marco para el establecimiento de una paz global en el Medio Orient que, incluyendo una detallada proposición para un auto-gobierno palestino en los territorios, como un estipulado preludio a las negociaciones para el status definitivo de ellos. Lamentablemente, los palestinos, respaldados por otros líderes árabes, rechazaron esta oportunidad. Dicha intransigencia palestina persistió por un tiempo, a pesar del modelo para una solución pacífica que representa el tratado egipcio-israelí y a pesar de las numerosas iniciativas presentadas por Israel y otros países.

    Recién después del colapso de la Unión Soviética, de la Guerra del Golfo y de los subsecuentes cambios en el sistema internacional y en Medio Oriente, se mostraron los palestinos dispuestos a dejar de lado el camino de la violencia y a negociar la paz con Israel. En 1991, 43 años después del establecimiento del Estado de Israel, estuvieron finalmente los palestinos de acuerdo en formar parte del proceso de paz y en participar en la Conferencia de Paz de Madrid, en 1991, como también llegar a los Acuerdos de Oslo, en el año 1993. Lamentablemente, el liderazgo palestino aún no había decidido mantenerse fiel a la idea poner de freno al terrorismo, de destruir la infraestructura terrorista y de poner fin a la incesante incitación al odio y a la violencia. Por el contrario, la Autoridad Palestina contribuyó a fomentar aún más el terror. Muchas fuerzas que dependían directamente de Arafat perpetraron una infinidad de actos terroristos. Los controlados medios de comunicación de la Autoridad Palestina continuaron incitando al terrorismo, que causó la muerte de cientos de vidas inocentes y perjudicó gravemente las expectativas para alcanzar una paz negociada.

    El Ministro de Defensa Ariel Sharón en Port Said
    ©GPO 
      La Conferencia de Paz de Madrid
    ©GPO 
      La ceremonia de la firma del tratado de paz entre Israel y Jordania
    ©GPO 
     
    El Palacio Presidencial en Alejandría, Egipto
    ©GPO 
      El primer ministro Benjamin Netanyahu con el rey Hussein de Jordania
    ©GPO 
      El primer ministro Itzjak Rabin con el presidente egipcio Hosni Mubarak
    ©GPO 

    Fotos (en dirección del reloj):

  • El gobernador de Port Said presenta la placa de la ciudad al ministro de Defensa Ariel Sharón, que pasa por la ciudad a su regreso de una visita oficial a Egipto (21 de enero de 1982)
  • El primer ministro Shamir y el viceministro de relaciones exteriores Netanyahu encabezan la delegación israelí a la Conferencia de Paz de Madrid (26 de octubre de 1991)
  • Altos oficiales de las FDI y oficiales del ejército jordano se dan la mano durante la ceremonia de la firma del tratado de paz entre Israel y Jordania (octubre de 1994)
  • El primer ministro Itzjak Rabin durante un encuentro en El Cairo con el presidente egipcio Hosni Mubarak (2 de febrero de 1995)
  • El primer ministro Benjamin Netanyahu conversa con el rey Hussein de Jordania en la entrada del Palacio Real en Amman (5 de agosto de 1996)
  • El primer ministro Ehud Barak (izq.) y el ministro de relaciones exteriores, David Levy (der.), durante un encuentro con el presidente egipcio Hosni Mubarak y el ministro de relaciones exteriores Amr Moussa, en el Palacio Presidencial en Alejandría, Egipto (29 de julio de 1999)


    El deseo de Israel para llegar a un compromiso

    El disputado status de la Margen Occidental y de la Franja de Gaza, unido al rechazo de los palestinos para firmar acuerdos de paz con Israel, que habrán de definir las fronteras definitivas, significa que el exacto status de estos territorios disputados aún debe ser determinado. Y durante las negociaciones para la determinación del futuro status de ellos, deberán ser tomados en cuenta las legítimas exigencias de Israel y no solamente las palestinas.

    A pesar de los lazos históricos y religiosos del pueblo judío con estos territorios, Israel siempre ha estado dispuesto a hacer concesiones con el fin de lograr la paz. Israel no desea controlar la vida de los palestinos en los territorios y su aspiración para llegar a una paz es tan profunda que todos los gobiernos de Israel han estado dispuestos a realizar grandes sacrificios con el fin de alcanzar dicho objetivo. Mas la prolongada actividad terrorista ha hecho recelosos a muchos israelíes, que se preguntan si es verdadero el interés palestino para firmar la paz y se preguntan si las concesiones que Israel estaba dispuesto a otorgar hace dos años son posibles también en la actualidad.

    Para que las negociaciones tengan éxito, debe surgir un liderazgo palestino responsable y moderado, que pueda dejar de lado para siempre el objetivo de la destrucción de Israel, un liderazgo que combata activamente al terrorismo. Hasta que ello ocurra, el terrorismo palestino continuará causando la muerte de inocentes y el extremismo palestino pondrá fin a la oportunidad de lograr la paz, sea en el seno de los palestinos como en el de los israelíes.

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       vista general del proceso de paz
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