Hace menos de 10 años atrás Israel se convirtió en el octavo país del mundo que construyó su propio satélite y lo lanzó con su propio equipo de lanzamiento. Desde entonces, las universidades locales, institutos de investigación y la industria privada, respaldados por la Agencia Espacial de Israel, han dado enormes pasos hacia la frontera final del mundo.
Comienzos
El 19 de septiembre de 1988, Israel lanzó su primer satélite, el Ofek 1, usando un vehículo de lanzamiento en tres etapas construido en Israel, el Shavit. Al construir en forma independiente y lanzar su propio satélite, Israel ingresó en un club exclusivo que incluye a Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, Japón, India, Francia y China.
En su momento, el lanzamiento fue la cima de un proceso que había comenzado en 1983, con el establecimiento de la Agencia Espacial de Israel, bajo el patrocinio del Ministerio de Ciencias. La investigación espacial por parte de científicos en las universidades ya había empezado en los años 60, proporcionando un equipo preparado de expertos para la entrada de Israel en la era espacial. La función de la agencia: apoyar proyectos espaciales privados y académicos, coordinar sus esfuerzos, promover y desarrollar relaciones y proyectos internacionales, encabezar proyectos integrativos que incluyan a diferentes entes y crear una conciencia pública respecto a la importancia del desarrollo espacial.
La Fuerza Motriz
Pero el Ofek 1 no habría podido despegar sin los desarrollos previos y simultáneos de una alta tecnología en electrónica, computación, electroóptica y técnicas de imagen. La principal contribución ha sido en el área de la miniaturización, en la que ingenieros israelíes han hecho gran progreso. Los satélites más livianos son mñas eficientes y ahorran cientos de miles de dólares por lanzamiento. Gracias a los avances hechos por sus colegas en otros campos, todos los satélites producidos por los científicos espaciales israelíes se destacan por su liviandad y su pequeño tamaño.
Investigación Basada en el Espacio
No obstante, recién en la última década y media ha sido reconocida la importancia de la investigación espacial. En la actualidad los satélites son esenciales, entre otras cosas, para una más avanzada comunicación de masas y la comunicación telefónica, los pronósticos meteorológicos y la navegación aérea, marítima y terrestre. La actividad espacial ha sido clave también en otros terrenos, incluyendo la investigación del desierto, la medicina, cultivo de cristales y computadoras (ordenadores) miniaturizadas. Por ejemplo, los estudios sobre el desarrollo de la osteoporosis son mucho más rápidos en ambientes de microgravitación que en la superficie terrestre. Procesos que toman hasta diez años en la tierra pueden tardar sólo seis meses en el espacio. Las condiciones espaciales permiten también la creación de cristales perfectos, que se emplean en las áreas de la electrónica y la medicina. También el estudio de la combustión es más eficiente en un ambiente sin gravedad.
Más aun, debido a la necesidad de miniaturizar el tamaño de la tecnología de satélites, la NASA, la agencia espacial de EE.UU., ha elaborado computadoras mucho más pequeñas que la gran maquinaria original. Los nuevos componentes prepararon el camino para el desarrollo de computadoras portátiles pequeñas y otros sistemas pequeños.