(Comunicado del Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores)
La Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó a la Corte Internacional de Justicia de La Haya su opinión sobre la cerca de seguridad de Israel. Si bien se trata de una opinión de carácter no obligatorio, y que aún no ha sido examinada, pueden esclarecerse los siguientes puntos:
Israel, junto con varios Estados miembros del Cuarteto y del Estado sede de la CIJ, no considera que la Corte Internacional de Justicia sea el foro adecuado para la discusión del tema presentado. La Corte debió emitir su opinión sobre un sólo aspecto separadamente del conflicto político complejo, de una manera que amenaza con acabar con el acordado mecanismo de la Hoja de ruta para la total resolución de dicha disputa. La Corte, además, estuvo encargada de considerar las medidas de prevención del terrorismo, no el terrorismo mismo. Israel comparte la preocupación de varios Estados, según la cual los palestinos intentan utilizar a la Corte como parte de una campaña política , lo cual lograría dañar el prestigio de la Corte y exterminaría la perspectiva de arreglo negociado.
Ante una incesante ola de ataques terroristas, y confrontados con un liderazgo palestino que no es capaz o que no desea hacer esfuerzo alguno para evitar su consecución, Israel tiene el derecho y la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos de ataques suicidas. La cerca de seguridad, medida de defensa no violenta, es el único método defensivo eficaz capaz de conseguirlo. La misma ha conseguido la reducción del número de ataques suicida, casi en un 90%, en la zona norte de la Franja de Gaza, desde que dicha área de la cerca pasó a ser operacional a mediados del año 2003. La cerca de seguridad ha salvado un sinnúmero de vidas.
Israel reconoce que su preocupación por la seguridad debe estar equilibrada con las necesidades humanitarias de la población palestina. Es por ello que Israel realiza todos los esfuerzos posibles con el fin de aliviar los impactos de la cerca de seguridad, realizando consultas a la población local sobre planificaciones de ruta, estableciendo carreteras y puentes de acceso, construyendo nuevas instalaciones sanitarias e infraestructuras que presten servicios a las diferentes aldeas palestinas, permitiendo a cada individuo que se sintiera afectado, sea palestino o israelí, dirigir una petición a la Suprema Corte de Justicia israelí.
La Suprema Corte de Israel ha continuamente examinado los temas concernientes con los itinerarios de la cerca de seguridad. El día 30 de junio de 2004 el mismo publicó un detallado reglamento con carácter obligatorio sobre el tema. En dicha decisión reconoció el derecho de Israel de construir una cerca de seguridad como una medida de defensa contra los ataques terroristas, y elaboró detalladas líneas para asegurar el equilibrio adecuado entre la protección de vidas de israelíes y el respeto por los derechos y libertades de la población palestina. Israel, país que respeta el Estado de derecho, está comprometido a actuar conforme a dicha decisión obligatoria tomada por la Suprema Corte.
La cerca es una respuesta al terrorismo, y será necesaria mientras persista la amenaza terrorista. La cerca podrá ser movilizada o quitada conforme a todo acuerdo que Israel pudiera firmar, al igual que los cientos de kilómetros de cercas y otras infraestructuras que han sido movilizadas como parte de los acuerdos de paz con Egipto y Jordania, y también después de la retirada israelí del Líbano. La cerca es reversible. Las vidas arrancadas por el terrorismo no lo son.
La vía para llegar a una mejora real en la región reside en el compromiso de las obligaciones de ambas partes y en el diálogo. La comunidad internacional la ha reconocido, con su compromiso a la Hoja de ruta y con el plan israelí de desconexión, destinado a reducir la fricción entre las partes y a abrir las puertas hacia el progreso. La política, los proyectos de resoluciones y las declaraciones en la ONU o en la CIJ no contribuyen más que a la resolución de necesidades humanitarias de la población palestina o a acercarlos a sus objetivos políticos. El verdadero sendero para el progreso no se encuentra ni en La Haya ni en las oficinas centrales de la ONU sino en el corazón mismo de nuestra región, donde los dirigentes y los pueblos de las dos partes deben tomar la valiente decisión de combatir el terrorismo y el extremismo y abrir el conducto que los lleve a un diálogo directo y pacífico.