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Tierra de Promisión: El Estado de Israel
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| INTRODUCCION | EL PACTO DE ABRAHAM | LA TENEBROSIDAD DEL EXILIO | EL RETORNO A SION | EL VIAJE A CASA | EL ESTADO DE ISRAEL |
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El Estado de Israel
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Ministerio de relaciones exteriores
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Así ha dicho el Señor: ... Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y llevaréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque cerca están para venir. Porque he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados. Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas. Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y serán multiplicados y crecerán; y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré mayor bien que en vuestros principios; y sabréis que yo soy el Señor. Y haré andar ... a mi pueblo Israel; y tomarán posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca más les privarás de sus hijos. (Ezequiel 36:8-12)
| 14 de mayo 1948
| El Estado de Israel es proclamado |
El Libro de Ezequiel contiene una profecía doble para el pueblo de Israel. En su primera parte, Dios dice al pueblo judío que la tierra que le ha sido asignada permanecerá desolada mientras esté ocupada por extraños y ellos permanezcan en el exilio. Y así fue - una tierra inhóspita, infértil y no desarrollada - durante más de 2000 años. En la segunda mitad de la profecía, Dios describe los signos de la redención incipiente - cómo habrá de aparecer la tierra justo antes que el pueblo judío retorne para siempre. Esta parte de la promesa, también, empezó a hacerse realidad durante las décadas que precedieron al establecimiento del estado judío en Eretz Israel. Éste es el Estado de Israel, al que una de las oraciones judías se refiere como "el primer brote de nuestra redención". Desde el profundo sueño del olvido en la ausencia de sus hijos e hijas, la tierra finalmente despertó. |
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 David Ben-Gurión lee la Declaración del establecimiento del Estado de Israel, 14 de mayo, 1948 Ministerio de relaciones exteriores |
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El 14 de mayo de 1948, se proclamó el Estado de Israel y la promesa de Dios que el pueblo judío sería nuevamente soberano en su tierra se cumplió. La larga espera, el dolor y las añoranzas se mezclaron en esa antigua y nueva entidad, un estado judío soberano en la patria judía. El nuevo Estado de Israel marcó el término de un exilio de 2000 años.
Hoy en día el pueblo judío de todo el mundo sigue retornando a Israel, donde ciudades que otrora fueran destruidas por sus enemigos han sido reconstruidas y donde el suelo está atestado de frutos, árboles y flores, como lo previera el profeta Ezequiel. De acuerdo con Rashi, el gran comentarista medieval de la Biblia y del Talmud, "Cuando la Tierra de Israel dé sus frutos con abundancia, la redención será inminente y no puede haber una redención más manifiesta que ésa." La resuelta fe en la promesa de Dios que los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob retornarían a su patria se reflejó en el texto de la Proclamación de la Independencia: |
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Inmigrantes de Curdistán, 1951 Ministerio de relaciones exteriores / T.Brauer
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Eretz Israel (la Tierra de Israel) fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros.
Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le guardó fidelidad durante toda su Dispersión y jamás cesó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad política.
Impulsados por este histórico y tradicional vínculo, los judíos procuraron en cada generación reestablecerse en su patria ancestral. En los últimos decenios retornaron en masa. Pioneros, maapilim y defensores hicieron florecer el desierto, revivieron el idioma hebreo, construyeron ciudades y pueblos, y crearon una sociedad pujante, que controlaba su economía y cultura propias, amante de la paz, pero capaz de defenderse a sí misma, portadora de las bendiciones del progreso para todos los habitantes del país, que aspira a la independencia y a la soberanía ...
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que disponía el establecimiento de un estado judío en Eretz Israel. La Asamblea General requirió de los habitantes de Eretz Israel que tomaran en sus manos todas las medidas necesarias para la implementación de dicha resolución. Este reconocimiento por parte de las Naciones Unidas sobre el derecho del pueblo judío a establecer su propio estado es irrevocable.
Este derecho es el derecho natural del pueblo judío de ser dueño de su propio destino, con todas las otras naciones, en un Estado soberano propio ...
Por consiguiente nosotros, miembros del Consejo del Pueblo, representantes de la comunidad judía de Eretz Israel y del movimiento sionista, estamos reunidos aquí en el día de la terminación del Mandato Británico sobre Eretz Israel y, en virtud de nuestro derecho natural e histórico y basados en la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamamos el establecimiento de un estado judío en Eretz Israel, que será conocido como el Estado de Israel.
El Estado de Israel permanecerá abierto a la inmigración judía y el crisol de las diásporas; promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; estará basado en los principios de libertad, justicia y paz, a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel ...
Hacemos un llamado a todo el pueblo judío en la diáspora para que se congregue en torno de los judíos de Eretz Israel y lo secunde en las tareas de inmigración y construcción, y estén juntos en la gran lucha por la materialización del sueño milenario - la redención de Israel.
Poniendo nuestra fe en el todopoderoso, colocamos nuestras firmas a esta proclamación en esta sesión del Consejo Provisional del Estado, sobre el suelo de la patria, en la ciudad de Tel Aviv, en esta víspera de sábado, el quinto día de iyar de 5708 (14 de mayo de 1948).
Como resultado del amor del pueblo judío por su tierra y de su firme deseo de vivir aquí, el establecimiento del Estado de Israel fue seguido por sucesivas olas de inmigración judía. En los primeros 18 meses después de la independencia, la población aumentó en más de un 50 por ciento. En la primera década del Estado la inmigración provino predominantemente de los países de Europa azotados por la guerra y de los países árabes. A ella siguió un torrente de inmigrantes de África del Norte.
La tercera década de la independencia estuvo marcada por el primer goteo de inmigrantes de la Unión Soviética. Dos operaciones organizadas, en 1984 y 1991, trajeron a casi todos los judíos de Etiopía a Israel. Durante la última década ha llegado a Israel cerca de un millón de inmigrantes de la ex Unión Soviética - la mayor ola inmigratoria que el país viera alguna vez. Muchos miles siguen llegando año a año de todo el mundo, principalmente de las Américas y de Europa. Hoy en día, la población llega a 6,4 millones, de los cuales alrededor del 78 por ciento son judíos. |
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El idioma que se habla en Israel es el hebreo - la lengua sagrada de la Biblia. El renacimiento del hebreo como una lengua moderna es el gran logro de Eliezer Ben-Yehudá. Después de inmigrar a la Tierra de Israel en 1881, Ben-Yehudá (1858-1922) encabezó los esfuerzos por devolver el hebreo al uso cotidiano, después de muchas generaciones en las que fuera preservado casi solamente en los textos sagrados. Cerca de medio siglo antes de la independencia, el hebreo fue devuelto a su status de lenguaje vivo, y después de 1948 fue reconocido, junto con el árabe, como idioma oficial del Estado. Otros idiomas que se escuchan en Israel son inglés, ruso y amhárico, junto a las lenguas maternas de los inmigrantes de todo el mundo. |
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Jerusalem Ministerio de relaciones exteriores / M.Milner |
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Thanks Gracias a los esfuerzos de los pioneros y los habitantes del país, Israel tiene muchas formas de comunidades urbanas y rurales, incluyendo grandes y florecientes metrópolis como su capital Jerusalem, Tel Aviv y Haifa. Numerosas aldeas y asentamientos comunitarios se esparcen a lo largo y ancho del país, junto con más de 700 moshavim y kibutzim - granjas y aldeas cooperativas. Algunas de estas comunidades son anteriores al establecimiento del Estado, mientras que otras son mucho más modernas y son el sitio de una enérgica construcción.
A pesar de las duras condiciones climáticas y la escasez de agua, el duro trabajo de generaciones de agricultores, cuyo firme deseo era "ser sensibles a su polvo" ha producido impresionantes logros en la agricultura, notables incluso de acuerdo con las normas internacionales. Hoy en día la producción agrícola constituye el 3,5% de las exportaciones israelíes y son la base de muchas industrias, incluyendo fruta fresca, flores, vinos finos, conservas y alimentos orgánicos. De acuerdo con la ideología sionista de trabajar la tierra y vivir de su producto, Israel produce el 95% de su consumo de alimentos. El deseo de transformar una tierra yerma en un estado moderno, combinado con la gran reserva en Israel de personal académico y altamente calificado, ha permitido al país destacarse en muchas áreas, incluyendo la electrónica, la agrotecnología, las telecomunicaciones, equipos basados en computación y fuentes de energía alternativas.
El Estado de Israel es una tierra de dicotomía: sol y lluvia, individuos y nación, guerra y paz, pasado y futuro.
El Estado de Israel es una maravillosa fusión del pueblo judío de todo el mundo, reunido en su tierra y relacionado para siempre por su historia y sus lazos de parentesco.
El Estado de Israel es el Estado de los judíos en la Tierra de Israel, que les fuera prometida por Dios.
Desde la independencia, la conmovedora letra del himno nacional, Hatikvá (La esperanza) escrito por Naftalí Herz Imber, ha representado la aspiración de una genuina independencia judía y paz en su Tierra Prometida:
Hatikvá
Mientras palpite el corazón de un alma judía, y rumbo al Oriente dirija la mirada. No estará perdida aún nuestra esperanza, esa esperanza de dos mil años, de ser un pueblo libre en nuestra tierra, la Tierra de Sión y Jerusalem. | |
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