Así ha dicho Jehová: Una voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que se lamenta por sus hijos. Y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, que han perecido. (Jeremías 31:15) Mientras todos los patriarcas y matriarcas fueron sepultados en la Cueva de la Macpelá en Hebrón, sólo Raquel fue enterrada a la vera del camino. No es casual que Raquel, que no pudo hallar paz mientras sus hijos estuvieron ausentes de la Tierra de Israel, fuera sepultada en un sitio por el cual éstos habrían de pasar a su retorno. A lo largo de las generaciones, el pueblo judío ha mantenido la fe que su alma espera a sus hijos e hijas que retornen del exilio a la Tierra Prometida.
Dios notó el dolor de Raquel y su devoción por sus hijos y le hizo una promesa solemne: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu labor ... Volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu porvenir ... y los hijos volverán a su propia heredad. (Jeremías 31:15-17)
| 62-213
| Dominio romano |
| approx. 210
| Codificación de la Mishná (Ley oral judía) |
| 313-636
| Dominio bizantino |
| approx. 390
| Se completa el Talmud (comentario a la Mishná) de Jerusalem |
| 636-1099
| Dominio árabe |
| 1099-1291
| Dominación cruzada |
Lejos de su amado país, el pueblo judío se dispersó a todo lo largo y ancho en la tenebrosidad del exilio. De norte a sur, de este a oeste, lograron llevar una vida judía normal en tierras extranjeras - una vida de fe, de observancia de los mandamientos, de mantención del lazo con la Tierra de Israel. No fue fácil: el penoso esfuerzo, día tras día, de sobrevivir un dominio extranjero y de competir con costumbres diversas, de soportar la reluctancia de sus vecinos a aceptar a aquellos que eran diferentes, dejó cicatrices emocionales y físicas. El ferviente anhelo por su patria se intensificó y unió al pueblo judío a pesar de la distancia física.

Después de la destrucción del Segundo Templo - centro de la vida judía durante tanto tiempo - muchos de los mayores sabios del pueblo judío se dedicaron a recolectar, clarificar y compilar elementos de la tradición oral, que según la fe le fue otorgada a Moisés en el Monte Sinaí y se transmitió oralmente a lo largo de las generaciones. Esta obra monumental - que pasó a ser conocida como la Mishná - fue completada en el siglo III por Rabí Yehudá Hanasí (Yehudá el Príncipe) y pasó a ser la base de estudios y reglamentaciones rabínicas para las generaciones futuras.
Durante este tiempo, el centro espiritual de Eretz Israel se encontraba en Yavne, la sede del Sanedrín - el ente político, religioso y judicial supremo en la Tierra durante el período romano. No obstante, dado que las condiciones en el país se fueron deteriorando gradualmente y a raíz del fracaso de las dos rebeliones contra las autoridades romanas, el foco del estudio y liderazgo judío se trasladó a Babilonia, donde los judíos gozaban de una gran medida de autonomía. A pesar de eso, jamas consideraron el exilio como algo no temporario, y esperaron ansiosamente el día en que Dios se apiadaría de ellos y los devolvería a la tierra de la que habían sido exiliados.
En los siglos IX y X EC, la vida judía se expandió a los países de la Europa Central y Occidental y el centro de la diáspora empezó a alejarse lentamente de Babilonia y dividirse en dos: los que vivían en países bajo dominio
islámico (África del Norte y España) y aquellos que vivían en países cristianos (Italia en un comienzo y luego Alemania y Francia). A pesar de sus positivas contribuciones sociales y económicas, la política de expulsar a los judíos fue adoptada por los países cristianos en un esfuerzo por obligarlos a convertirse al cristianismo y hacer frente a su separación del resto de la civilización. La expulsión de Inglaterra en 1290, de Francia en 1306 y 1394 y de España y Portugal en 1492-97 arrancó por la fuerza a varios centenares de miles de judíos de esos países. Mas la confianza de éstos en la promesa divina mantuvo los lazos entre el pueblo judío y la Tierra de Israel, que se expresaban día a día al volverse los judíos de todo el mundo hacia Jerusalem y orar a Dios tres veces por día:
Anuncia nuestra libertad a son de trompeta, y eleva un estandarte para reunirnos de los cuatro confines de la tierra ... Vuelve pronto con misericordia a Tu ciudad Jerusalem ... Haz que nuestros ojos presencien Tu retorno a Sión ... Bendito sea Dios que restablece Su gloria en Sión. Día a día sus plegarias imploraban a Dios apurar la redención y retornarlos a la tierra que les fuera prometida mucho antes, en los tiempos del patriarca Abraham.
En el transcurso del exilio, el pueblo judío expresó su dolor y sus añoranzas a la Tierra a través de la poesía, el canto y el arte. A lo largo de los años, estas obras han pasado a ser un símbolo del profundo amor a la Tierra, del deseo de ser redimidos y retornar a ella. El mayor poeta judío de la España medieval fue Rabí Yehudá Halevi. Nació en Toledo (aprox. 1075 EC); su poesía versa sobre diversos temas relacionados con el judaísmo y la fe religiosa y, por sobre todo, Eretz Israel. Aunque vivió en España durante la "Edad de Oro", la Tierra de Israel era incomparablemente más significativa para el poeta. Sus obras expresaron, en un lenguaje claro y pintoresco el intenso anhelo y pasión de los exiliados por Sión - la tierra que les fuera prometida por Dios. La intensidad de los poemas de Yehudá Haleví tuvieron gran significado para los judíos de todo el mundo.
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Mi corazón está en el Oriente y yo, en el extremo Oeste
Mi corazón está en el Oriente y yo, en el extremo Oeste -
¿Cómo podré saborear un alimento? ¿Cómo me puede parecer sabroso?
¿Cómo habré de pronunciar mis votos y mis promesas,
mientras Sión yace cautiva en manos de Edom, y yo encadenado a los árabes?
Me parece que es algo digno alejarme de las bondades de España -
Viendo cuán precioso es a mis ojos contemplar el polvo del desolado santuario.
(Traducción al español: Arié Comey)
El poeta y filósofo judío del siglo XII Yehudá Halevi escribió El Cuzari, un relato idealista de la conversión al judaísmo del rey de los Hazares, un reino en el Asia central. El Cuzari está escrito en forma de diálogo, entre el rey y un rabino, que responde a las preguntas del rey y le explica los principios del judaísmo. En un punto, el rabino usa una analogía de la horticultura para describir la relación entre el pueblo judío y la Tierra de Israel: "¿Qué hay de esa colina que dices que sus vinos son tan exquisitos? Si no hubieran sido plantados y cultivados en forma apropiada, no habrían dado fruto... Ningún otro monte sería capaz de producir un vino de esa calidad." Esa colina, le dice, es como la Tierra de Israel para el pueblo judío. Ése es el lugar natural y básico para la aparición y desarrollo de su particular espíritu."
t (El Cuzari: Un argumento para la fe de Israel)
Otro importante poeta de esa época es Salomón Ibn Gabirol, que nació en Málaga (aprox. 1021) y murió en Valencia (aprox. 1055). Su estilo lírico expresó también, con gran sentimiento y a través de desesperantes preguntas, el lazo del judío a la Tierra y su deseo de retornar a ella.
Lamentable Cautiva
Lamentable cautiva en tierra extraña
Hecha esclava para un esclavo egipcio.
Desde el día que ella te dejó
Ando tras tuyo.
Yo he residido en el exilio, hundido en el fango
y nadie ha hecho nada para liberarme
¿Hasta cuándo, Señor, demorará mi redención?
¿Cuándo se escuchará en mi tierra el llamado de la paloma?
Somos llamados por Tu nombre - ¡No nos abandones!
(Traducción al español: Arié Comey)
Rabí Abraham Ibn Ezra nació en Tudela en 1092. Salió de España a mediados de sus cuarenta años, y deambuló
por gran parte de Europa Occidental, antes de morir en 1167. Ibn Ezra marca el fin del período de los estudiados
poetas judíos españoles y la transición a un nuevo período en la literatura hebrea.
Cuando mis enemigos me calumnian
When Cuando mis enemigos me calumnian
y siento que puedo caer,
El Dios de Abraham me da fuerzas;
¡El temor de Isaac es mi puntal!
Me inmerso en los libros de los profetas;
Las palabras que escribiera Isaías
Me fueron leídas: ¡La Redención está cercana!
Cuando busco con dedicación en la Torá del Señor
Encuentro allí lo que demando:
El Señor redimirá a su pueblo cautivo,
¡Aún a aquellos en el último rincón de la tierra!
Esto me consuela,
¡Sobre esto debo hablar y debo encontrar consuelo!
(Traducción al español: Arié Comey)
Estos fragmentos son un pequeño ejemplo de las obras que se desarrollaron en el invernáculo del exilio, regadas
por añoranzas y angustias. Los anhelos por la Tierra Prometida, y su lazo con ella, permanecieron vibrantes y
apasionados a lo largo de los siglos. Ya fuera en Babilonia o en Renania, sus corazones constantemente desbordaban con la expectación de una redención y el retorno a la Tierra.