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Un Pueblo Libre en Nuestra Tierra: El Status del Sector Árabe en Israel

1 avr 2005
Ilán Jonas
Israel eligió deliberadamente adoptar los principios de igualdad y de protección de los derechos de todos los individuos dentro de sus fronteras
La aldea árabe israelí de Fureidis
(Foto: Oficina de Prensa del Gobierno de Israel / Yaacov Saar)
Vivienda en la aldea árabe israelí de Ara
(Foto: Oficina de Prensa del Gobierno de Israel / Moshé Milner)

El Status del Sector Árabe en Israel

La forma en que una sociedad trata a sus minorías es otro reflejo de sus valores democráticos. El compromiso de otorgar igualdad a todos sus ciudadanos es parte integral de los principios de Israel y el país se esfuerza activamente por cumplir con las rígidas normas que se ha impuesto al respecto. A pesar de verse forzado a un constante estado de conflicto con los palestinos y con gran parte del mundo árabe, Israel sigue comprometido a su promesa original en la Declaración de Independencia, que sostiene que el Estado "asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo".

Israel, tal como lo pensara el fundador del sionismo político moderno, Teodoro Herzl, fue establecido como la patria del pueblo judío y los judíos constituyen, de hecho, la mayoría de su población. No obstante, la sociedad israelí está formada por numerosas culturas, nacionalidades y religiones. Desde su establecimiento en 1948, Israel, reconociendo esta realidad, declaró su aspiración de ser una sociedad libre e igualitaria y extendió formalmente su mano en una oferta de paz a las minorías que se encontraban dentro de sus fronteras, al igual que a todos sus vecinos árabes.

El naciente estado adoptó además desde un comienzo una forma de vida democrática y eligió definirse no solamente como Estado judío, sino como "Estado judío y democrático". Por eso, estando dedicado a la implementación del objetivo endosado por las Naciones Unidas, de proveer un hogar nacional para el pueblo judío, Israel está igualmente comprometido al cumplimiento de su otra meta asumida: servir como una democracia de avanzada con absoluta igualdad para todos sus ciudadanos.

Los árabes constituyen aproximadamente el 20% de la población de Israel. Reconociendo el hecho que su tierra debería ser compartida por muchos habitantes diferentes, Israel, en su primer día de independencia, proclamó que:
"(El Estado de Israel) asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará la libertad de culto, de conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Santos de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas."
(De la Declaración de la Independencia de Israel).

Los fundadores del Estado, a pesar de la guerra iniciada en su contra, hicieron un llamado a los árabes de Israel: "Exhortamos - aun en medio de la agresión sangrienta que es lanzada en contra nuestra desde hace meses - a los habitantes árabes del Estado de Israel a mantener la paz y participar en la construcción del Estado sobre la base de plenos derechos civiles y de una representación adecuada en todas sus instituciones provisionales y permanentes."
(De la Declaración de Independencia de Israel).

Al enviar este mensaje a sus habitantes árabes, Israel eligió deliberadamente adoptar los principios de igualdad y de protección de los derechos de todos los individuos dentro de sus fronteras. Consecuentemente, todo ciudadano de Israel tiene por ley derecho a voto y a ser electo, toda persona tiene derecho, por ley, a seguir y mantener su propia religión, cultura e idioma, y toda persona es libre de vivir su vida seg˙n se lo dicte su conciencia.

La mayoría de la población árabe de Israel vive en pueblos y aldeas autónomas en la Galilea y el Néguev y en centros urbanos mixtos, en los que la comunidad árabe constituye principalmente el sector trabajador en una sociedad de clase media, y una minoría de habla árabe junto a una mayoría de habla hebrea. Esencialmente no asimilada, la existencia separada de la comunidad se ve facilitada por el uso del árabe, segundo idioma oficial de Israel, un sistema escolar árabe separado, medios de comunicación de masas en árabe, literatura y teatro, y la mantención de cortes musulmanas, drusas y cristianas que determinan en materias de status personal.

Aunque las costumbres del pasado siguen siendo parte de la vida diaria, un debilitamiento gradual de la autoridad tribal y patriarcal, los efectos de la educación compulsiva y la participación en el proceso democrático de Israel están afectando rápidamente las opiniones y estilos de vida
tradicionales. Consecuentemente, el status de la mujer árabe se ha liberalizado significativamente gracias a la legislación que estipula la igualdad de derechos para la mujer y la prohibición de la poligamia y el casamiento de menores. La participación política del sector árabe se manifiesta en las elecciones nacionales y municipales. Los ciudadanos árabes manejan los asuntos políticos y administrativos de sus propias municipalidades y representan los intereses árabes a través de sus representantes electos en la Knéset, que act˙an en la arena política para promover el status de los grupos minoritarios y su participación en los beneficios nacionales.

Juez de la Corte Suprema Salim Joubran
Corte Suprema de Israel
Diplomático Ali Yahya, el primer embajador árabe israelí
Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel

El sector árabe ha pasado a ser más prominente en lo político en los ultimos años. Por primera vez, fue nombrado un juez árabe en la Corte Suprema y han servido en el gobierno vice ministros árabes. Ciudadanos árabes sirven en el servicio exterior de Israel como diplomáticos y embajadores representando al país.

Al igual que en los otros sectores étnicos del país, las actividades culturales árabes y la preservación de su legado cultural son promovidos por diversas entidades gubernamentales y voluntarias que ofrecen asistencia, desde subvenciones a escritores y artistas hasta el apoyo a museos y centros culturales.

No obstante, considerando los derechos básicos de igualdad garantizados por ley a todos sus ciudadanos y consecuentemente con los principios establecidos en la Declaración de Independencia de Israel, se reconoce la necesidad de superar las disparidades en diversos aspectos de la sociedad. Organizaciones y activistas árabes y judíos se re˙nen semanalmente para tratar asuntos de desigualdad. El poder judicial cumple también una importante función en la promoción de la igualdad en la sociedad israelí. Los tribunales aceptan recursos y casos de todos los demandantes, sin que importe la nacionalidad, religión o raza del demandante. Cualquier percepción de discriminación o conducta incorrecta en esta área es investigada cuidadosamente por los entes israelíes relevantes y se presta atención para no repetir errores que puedan haber sido cometidos.

En los hallazgos de una comisión establecida para investigar las muertes de un n˙mero de ciudadanos árabes durante violentos disturbios ocurridos en el sector árabe en octubre del 2000 se señaló que:

"El trato a la población árabe es un asunto interno muy importante y delicado que ocupa un alto lugar en la agenda del Estado... Requiere atención inmediata, a mediano y largo plazo. Debe ser un objetivo principal del Estado alcanzar una verdadera igualdad para los ciudadanos árabes del país. Los derechos de los ciudadanos árabes a la igualdad derivan de la naturaleza democrática del Estado de Israel y la igualdad es uno de los derechos básicos acordados a cada ciudadano del país. La discriminación contradice el derecho básico a la igualdad que está inserto, en opinión de muchos, en el derecho de todas las personas a la dignidad humana. Esto es aun más importante cuando se trata de una discriminación en base a la raza o a la nacionalidad. Por lo tanto, es interés del Estado actuar para borrar la mancha de discriminación de sus ciudadanos árabes en todas las formas y expresiones." (Comisión Or, septiembre, 2003).

El ex Ministro de Justicia Yosef Lapid, presidente del comité ministerial establecido como resultado de la Comisión Or, declaró al presentar los hallazgos del comité:

"El gobierno de Israel está obligado a llevar a cabo un cambio normativo en las relaciones mutuas entre árabes y judíos reconociendo el derecho de todos los sectores a ser diferentes los unos de los otros. Esto significa que no se puede impedir a los ciudadanos árabes expresar su cultura e identidad. La política del gobierno es alcanzar una verdadera igualdad en los derechos y obligaciones de todos los ciudadanos del Estado, judíos y árabes por igual, en la forma más rápida posible."

El comité ministerial resolvió, entre otras cosas, establecer una autoridad gubernamental para el progreso de las minorías en Israel, preparar un plan maestro para la población árabe y preparar esquemas de planeamiento de construcción para las comunidades árabes.

Más aun, el comité recomendó la observancia de un "día de la tolerancia" anual que pueda dar expresión a las numerosas facetas de la sociedad israelí.

 

Mohamed Abu El-Haija
(Foto: Amar Abu El-Haija)

Mohamed Abu El Haija es un activista y reside en Ein Hod, una aldea árabe ubicada en la región del Monte Carmelo. En 1982, junto con miembros árabes y judíos, formó la "Asociación de los cuarenta", una organización dedicada a la coexistencia pacífica entre judíos y árabes, el avance de la igualdad para todos los sectores de la sociedad israelí y la obtención del reconocimiento oficial para las aldeas árabes no reconocidas. Mohamed ejerce actualmente como jefe de la aldea de Ein Hod y es miembro del Concejo Regional Carmel.

Durante muchos años, Mohamed luchó por obtener el reconocimiento estatal oficial a la aldea de Ein Hod, y en 1992 el gobierno de Israel concedió tal reconocimiento. Como resultado de esto la vida de estos aldeanos está mejorando en forma radical. Antes vivían en pobres condiciones bajo el temor de ser expulsados; ahora son parte de un moderno pueblo como todos los demás en Israel. Recientemente fue aprobado un esquema de planeamiento de construcción para la aldea, que desde entonces se integró en el Concejo Regional Carmel como miembro regular. Al pedírsele su opinión sobre la existencia de la igualdad en Israel hoy y en el futuro al respecto, Mohamed respondió:

"Después de haber luchado tanto tiempo por el reconocimiento, ahora sé cómo un pequeño grupo de personas, una aldea, puede finalmente obtener el status de reconocimiento oficial para su hogar, reconocimiento a su derecho de vivir legalmente en su propia aldea después de tantos años. Es verdad que pasó mucho tiempo, pero es un gran logro para todos, un gran paso adelante. El Estado de Israel ha implementado finalmente una política de igualdad para nosotros y espero que éste sea el caso para otras aldeas que están en una situación similar. Este paso demuestra que existe esperanza de otros cambios para bien. Esto ayuda a convencerme que se puede alcanzar la igualdad, sin importar lo difícil que pueda parecer."

Con la finalidad de alcanzar la igualdad en un país dinámico se debe sentar primero un sólido cimiento que asegure la estabilidad de la estructura una vez que sea completada. El Estado de Israel es un país joven a˙n en construcción. Los cimientos que se han colocado ayudan a construir una sociedad igualitaria y de avanzada a pesar de todas las dificultades que ello implica. Lo más importante, estos firmes cimientos garantizan que a pesar de todas las dificultades, el edificio no se desplomará sobre sus habitantes y la sociedad israelí continuará avanzando en su compromiso para alcanzar la igualdad.


Ilán Jonas es profesor en una Escuela de Derecho y jurista especializado en los derechos del ciudadano. Es activo y sirve como asesor legal de organizaciones que se dedican a los derechos de las minorías en Israel.

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