Afectado por sus preocupaciones de seguridad y el singular desafío que afronta al respecto, Israel se clasifica en el tercio medio de los países en términos de derechos sociales e igualdad (junto con países como Estados Unidos e Inglaterra) y en los asuntos relacionados con la integración de actividad militar y política. En áreas no relacionadas con la composición social o la seguridad, tales como economía y libertad de los sexos, Israel se clasifica en el tercio superior (por ejemplo, Israel se encuentra a la par de Inglaterra, España, Argentina, Irlanda y Estados Unidos en las áreas de la participación de la mujer en política y libertad económica). En las categorías de derechos humanos, igualdad de derechos para las minorías y libertad de prensa, Israel no se ubica tan alto. En estas categorías Israel aparece con otras democracias en su protección de estos valores, pero no llega a alanzar el alto estándar que se ha fijado. El Índice señaló además una tasa de movimiento personal en el gobierno israelí mayor que en otros sistemas democráticos.
Por otra parte, Israel ha demostrado ser un experto en la mantención de su carácter democrático estando bajo fuego. Como resultado de la vida bajo una casi constante coacción, temor y continuas amenazas y actos de violencia, la democracia israelí se ha desarrollado de tal manera que le permite permanecer intacta bajo condiciones casi imposibles. Sin importar los ataques al estado, que ponen a prueba su naturaleza democrática, Israel sigue comprometido a alcanzar las más altas normas de participación democrática. El éxito de Israel se basa en el compromiso de sus líderes y ciudadanos a preservar una forma de vida democrática y su lucha por adherirse a aquellos valores e ideas que caracterizan la vida en una sociedad democrática.
El Índice mide también la percepción y satisfacción israelí con la composición democrática del país. El hecho que el último estudio indicó un descenso en la satisfacción en esta área puede ser considerado como una indicación positiva del deseo del público de luchar por una democracia totalmente desarrollada y de avanzada. La clasificación de Israel en términos de satisfacción del pueblo con la calidad de su democracia se encuentra a la par de España, Suecia, Bulgaria y Polonia.
La mayor sensibilidad de la sociedad israelí frente a aspectos sustanciales de la democracia, tales como la igualdad y la justicia social, las libertades individuales, los derechos humanos y la libertad de expresión puede ser considerada como un indicio de que la actitud israelí hacia estas libertades se está haciendo más aguzada y está ayudando a delinear cómo percibe la sociedad el nivel de democracia en el país. Esta tendencia se puede ver en la creciente conciencia y preocupación expresada por el público frente al status de las minorías, particularmente el sector árabe, y de los elementos más débiles de la sociedad. Los consultados expresaron una mayor preocupación que en el estudio previo, no sólo frente al status de la minoría árabe, sino también respecto a la disparidad social y económica entre los diversos grupos y clases en toda la población.
Se llevó a cabo una encuesta de opinión entre la población más joven, en parte para obtener una visión de lo que se puede prever de la futura generación. Alentadoramente, el estudio encontró que la juventud israelí está más satisfecha que la población adulta con las instituciones políticas nacionales y el funcionamiento de la democracia en Israel. La generación joven demuestra una mayor conciencia respecto a las libertades y las tendencias antidemocráticas, como las restricciones a la libertad de expresión. De esta manera, la democracia parece ser vista cada vez más como una forma de vida intrínseca y apreciada en Israel, y como tal será salvaguardada en el futuro.
El Profesor Asher Arián es un importante miembro del Instituto Israelí por la Democracia en Jerusalem, y es Director del Proyecto de Política de Seguridad Nacional y Opinión Pública en el Centro Jaffe de Estudios Estratégicos en la Universidad de Tel Aviv. Es un distinguido profesor en el Centro de Graduados de la City University de Nueva York y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Haifa. Es autor de varios libros sobre política y democracia.
El Instituto Israelí por la Democracia es un instituto de investigación independiente y no partidista que fue establecido con el propósito de colaborar en el fortalecimiento de las instituciones democráticas de Israel y delinear sus valores, que aún se encuentran en una etapa formativa.