La Declaración de Independencia de Israel proclama que la constitución para el recién formado Estado será redactada por una asamblea constituyente electa en un plazo de algunos meses desde el establecimiento del Estado. Debido a la falta de consenso sobre el contenido de la constitución,
principalmente respecto al papel que debería cumplir la religión en el nuevo Estado, la redacción de la constitución fue postergada por la Primera Knéset. En cambio, la primera Knéset electa, adoptó la Resolución Harari (a nombre del miembro de la Knéset que la patrocinó). Esta resolución
disponía que la Knéset redactaría gradualmente una constitución por medio de la adopción de Leyes Básicas, que serían promulgadas una por una. Estas Leyes Básicas, una vez completas, serían consolidadas, con la aprobación
de la Knéset, en una constitución integrada. Aunque aún no se ha completado, ya han sido promulgadas once Leyes Básicas y unas pocas están en proceso de legislación.
La mayoría de las Leyes Básicas se ocupan de la logística y funciones de las diversas instituciones que forman un sistema política democrático. Estas Leyes Básicas son las siguientes:
El Presidente del Estado, consolida una amplia gama de leyes pertinentes a las funciones y actividades del Presidente;
La Knéset, establece los procedimientos para ser electo al parlamento israelí y aquéllas por medio de las cuales se rige la Knéset. Una de las disposiciones más importantes en esta ley fue una enmienda que prohíbe la elección a la Knéset de cualquier partido o persona cuyas metas (1) nieguen directamente o de cualquier otra forma la existencia del Estado como un Estado Judío y democrático, (2) inciten al racismo o (3) apoyen la lucha armada de un estado hostil o una organización terrorista contra el Estado de Israel;
El Gobierno, establece las normas y principios respecto a la actividad del Primer Ministro electo y su gabinete, la formación del gobierno y las calificaciones para ser ministro, el funcionamiento y los procedimientos del gobierno, y las materias pertinentes a la continuidad del gobierno o las
condiciones para ser sucedido por un nuevo gobierno;
El Poder Judicial, asegura la independencia del Poder Judicial y los tribunales y versa sobre la naturaleza de los procedimientos judiciales, el nombramiento de jueces y la estructura de los tribunales;
Tierras de Israel, establece los principios de la relación del Estado con la tierra y al proceder en la conducción de transacciones de tierras;
El Contralor del Estado, establece las autoridades concedidas a este cargo en su supervisión de las actividades gubernamentales y como ombudsman nacional, y su responsabilidad exclusivamente ante la Knéset;
La Economía del Estado, establece el marco básico para el funcionamiento de la economía, el presupuesto y la emisión de moneda de la nación;
Las Fuerzas de Defensa de Israel, trata acerca de todos los aspectos de las Fuerzas de Defensa de Israel como la institución militar oficial de Israel;
Jerusalem, the Capital of Israel, establece a Jerusalem como la capital de Israel y por lo tanto le atribuye a la ciudad un status especial. Esta ley garantiza además los derechos de todas las religiones a mantener sus lugares santos.
Dos Leyes Básicas que fueran promulgadas durante la última década han sido aclamados como la sección de "declaración de derechos" de la constitución propuesta y contienen los fundamentos básicos para la protección de los derechos humanos tal como se señalan en la Declaración de Independencia de Israel. Estas dos Leyes Básicas son:
Dignidad Humana y Libertad, (1992) protege la "dignidad humana y la libertad con la finalidad de establecer en una Ley Básica los valores del Estado como Estado Judío y democrático";
Libertad de empleo, (1994) garantiza el derecho de todo ciudadano o habitante a dedicarse a cualquier tipo de ocupación, profesión o comercio.
Las Leyes Básicas, a pesar de ser promulgadas como leyes comunes por la Knéset, tienen un status casi constitucional. Algunas contienen "cláusulas atrincheradas" que requieren una mayoría especial de la Knéset para ser modificadas. La Corte Suprema ha interpretado la legislación secundaria en base a su consistencia con las disposiciones de las Leyes Básicas. Al intentar subordinar toda la legislación nueva y la existente a los principios derivados de las Leyes Básicas, la Corte Suprema Israelí está sentando claras pautas para las normas que se esperan de una verdadera democracia.