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Un Pueblo Libre en Nuestra Tierra: Las Raíces de la Democracia Israelí

1 avr 2005

 

Algunas de las semillas de la democracia política moderna fueron sembradas ya en las primeras etapas de la historia judía
Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel

Las Raíces de la Democracia Israelí

Israel es un estado judío y democrático. Aunque podría parecer incompatible, la integración de ambas formas de vida fue una consideración natural para los fundadores del Estado y ha sido el principio guía de la nación desde su renacimiento en 1948. Algunas de las semillas de la democracia política moderna fueron sembradas ya en las primeras etapas de la historia judía y muchos de los principios y valores fundamentales, que constituyen la base de una democracia, han sido el corazón del pensamiento y la práctica judíos durante más de dos milenios.

La autoridad de la ley, la incumbencia individual y humanitaria, las exhortaciones de los profetas de la Biblia y posteriormente de los rabinos del Talmud (el cuerpo autoritativo de ley judía, completado aproximadamente en el 400 E.C.) de preocuparse por los miembros más débiles de la sociedad, y su insistencia en la igualdad ante Dios son conceptos que posteriormente emergieron como parte de la filosofía democrática moderna.

Habiendo adoptado una fe monoteísta central, la tradición judía a lo largo de los siglos ha reconocido las tendencias pluralistas en sus costumbres y prácticas. En el transcurso de la historia judía este pluralismo se ha manifestado en la existencia de Jasidim1 y Mitnagdim2, de costumbres sefardíes y asquenazíes, así como de enfoques cabalistas (místicos) y halájicos (ritualistas). Ya en el período del Templo los saduceos, un culto sacerdotal que se adhería a una interpretación rígida de la Torá, convivían con los fariseos, patrocinadores de una tradición oral de la ley judía y precursores del judaísmo rabínico moderno.

Todos estos movimientos difieren en su enfoque del judaísmo y a pesar de eso son universalmente reconocidos como partes integrales del "Klal Israel", la nación judía.

El Talmud, que relata la formación de las costumbres y el ritual judíos, registra cuidadosamente los debates y las opiniones divergentes de los sabios del período de la Mishná (aprox. siglos I-II EC). Las prácticas fueron decididas en base a una mayoría. No obstante, las opiniones minoritarias fueron recogidas cuidadosamente en el Talmud. Los debates entre las Casas de Shamai (Beit Shamai) y la de Hilel (Beit Hilel), que fueron las dos mayores casas de estudio en Israel durante el período de la Mishná son frecuentemente citados en el Talmud. Beit Shamai era conocida por su estricta interpretación de los preceptos bíblicos y Beit Hilel por su enfoque moderado. El Talmud registra ambas tendencias, a pesar que los rabinos prefirieron las normas de Beit Hilel.

El judaísmo moderno comprende muchas costumbres, liturgias y filosofías diferentes, practicadas por los distintos movimientos del judaísmo, la mayoría de los cuales surgieron en los últimos dos siglos.

Junto a las más tempranas expresiones de conceptos humanitarios y pluralistas, las instituciones judías mismas se adhirieron a ciertas formas de lo que posteriormente pasaron a ser expresiones de la democracia moderna. Las antiguas comunidades judías durante el período del Talmud y después del mismo, en Israel como en la diáspora, fueron gobernadas por entes representativos electos por cada comunidad (Kehilá), separados de los Batéi Din (cortes judías) religiosos. Estas entidades eran electas por las comunidades en las que se desempeñaban y supervisaban todas las actividades sociales de la comunidad.

El cuidado del bienestar de todos los miembros de la comunidad, especialmente de las viudas, los huérfanos y los pobres, era una de las principales preocupaciones de estas instituciones comunitarias, práctica que ha sido traducida en el moderno sistema democrático de Israel en una política de bienestar social.

Herzl concibió el establecimiento de un estado judío democrático (Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel)

Si bien el sionismo teórico se expresaba en las plegarias y los anhelos centenarios de los judíos de retornar a la patria de la cual habían sido exiliados, el sionismo político se originó entre las nacientes democracias en Europa después del movimiento de emancipación del siglo XVIII. Ésta otorgó a los judíos derechos de ciudadanía por medio de lo cual pasaron a estar más involucrados en sus respectivos países, lo que les permitió desarrollar una apreciación del nuevo tipo de sistema de gobierno democrático y los valores que implicaba.

Desde su inicio, el movimiento sionista político - promovido por las ideas de Teodoro Herzl, padre del sionismo moderno - se basó en un sistema democrático en la toma de decisiones.

Teodoro Herzl hablando ante el Segundo Congreso Sionista, 1898
(Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel)
Israel moderno: la Knéset sesionando
(Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel)

El Primer Congreso Sionista, convocado por Teodoro Herzl, se llevó a cabo en Basilea, Suiza, con 197 delegados que representaban a las organizaciones sionistas de todo el mundo. El Congreso Sionista tuvo el status de una asamblea nacional que representaba al pueblo judío todo. Los participantes en el Congreso eran delegados electos por las comunidades judías. El Congreso sirvió de foro abierto para toda una variedad de opiniones y funcionó en base a elecciones libres, estableciendo así la tradición de un proceso político democrático y de un debate parlamentario.

El parlamento israelí, la Knéset, deriva su nombre de la "Knéset Haguedol·" (Gran Asamblea) que fue el ente legislativo de los judíos en Israel durante el período del Segundo Templo. Las tradiciones de la Knéset y los procedimientos democráticos por medio de los cuales funciona fueron influidos por los Congresos Sionistas, por la experiencia de la Asamblea de Representantes (Asefat Hanivjarim), el supremo ente representativo electo de la comunidad judía en la Palestina del Mandato Británico y, en cierta medida, por los procedimientos y costumbres del Parlamento Británico.

Las raíces de las tendencias democráticas de Israel, cultivadas durante dos milenios por la nación judía, recibieron la oportunidad de madurar con el establecimiento del Estado. Estos principios no solamente condujeron a la aceptación de una cultura democrática en una región de regímenes autoritarios, sino que ha ayudado a Israel a mantenerse como una democracia firme y sana entre las naciones del mundo.


1. Jasidim: adherentes de un movimiento fundado en Europa en el siglo XVIII, basado en un enfoque expresivo del ritual y el pensamiento judío.
2. Mitnagdim: estrictos talmudistas que se dedicaban al puro estudio de textos judíos.

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