Discurso de la Vice Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores Tzipi Livni ante la 62° Asamblea General de Naciones Unidas
New York, 1 de octubre de 2007
Sr. Presidente
Familiares de los rehenes israelíes,
Distinguidos delegados,
Damas y caballeros,
Hace 3000 años, el pueblo de Israel inició el retorno de la esclavitud en Egipto hacia la independencia en la tierra de Israel.
La Biblia nos cuenta que en su viaje hacia la libertad hicieron una parada crucial: la entrega de los 10 mandamientos en el Monte Sinaí. En este momento, mientras la Asamblea General se reúne este año el pueblo judío rememora el histórico viaje por medio de la festividad de Sucot. Y cada año, en esta época, nuestro pueblo recuerda que la larga marcha hacia la libertad requiere de la aceptación de los valores humanos básicos.
Durante seis años, desde el nacimiento de nuestro Estado en nuestro hogar ancestral, no hemos perdido la visión de este principio. Los valores esenciales de tolerancia, coexistencia y paz que yacen en el corazón de cada democracia deben ser protegidos dentro de las sociedades y promovidos entre ellas. Este es el llamado de nuestra generación.
Sr. Presidente,
El conflicto en nuestra región está siendo conducido por aquellos que rechazan estos valores esenciales - aquellos que buscan poder sin responsabilidad; aquellos cuyo objetivo es no realizar sus propios derechos sino que además negárselos a otros. Para ellos, íntimamente, este no es un conflicto territorial, sino de valores.
Nuestra disputa, por supuesto, tiene una dimensión territorial y, como hemos probado en el pasado, estamos preparados para el compromiso territorial que una paz duradera implica. Pero también sabemos - especialmente después de la retirada del Líbano y Gaza - que la retirada territorial no traerá la paz a menos que señalemos el choque central de valores que subyace en el conflicto.
Israel puede estar en el frente de la batalla, pero no es solo nuestra lucha. Esta es una batalla mundial. La idea que esta batalla era local - limitada a una zona aislada de la región - colapsó con las Torres Gemelas hace seis años, una mañana de septiembre en esta ciudad.
Hoy está claro que los extremistas están comprometidos con una guerra sangrienta contra civiles y las comunidades, contra corazones y cerebros, en cada lugar del mundo. Y también está claro, que el conflicto no es una causa de esta agenda extremista mundial, pero si una consecuencia de esto.
Si, depende de las partes en el Medio Oriente de resolver su conflicto político - y de Israel, por su parte, desea hacerlo. Pero para que el éxito sea duradero y genuino, ustedes - las naciones del mundo - deben ser socios en esta batalla mundial compartida contra el extremismo y el terrorismo que alimenta el conflicto, por su bien, y no solo por el nuestro.
Con este espíritu, es que quisiera hablar hoy acerca de la resolución de nuestro conflicto en particular, pero también acerca de otras batallas que están llevándose a cabo hoy - la batalla que nos afecta a todos.
Sr. Presidente,
Creo en la democracia. Creo en su extraordinario poder para producir sociedades libres y pacíficas basadas en el respeto por los derechos humanos. La democracia es un ideal profundo, pero también vulnerable.
Hoy, en diferentes partes del mundo, extremistas - que se oponen a los ideales de la democracia - están ingresando al proceso democrático no para abandonar la violencia sino para avanzar en ella. Como el vocero de Al Qaeda que recientemente declaró: “usaremos su democracia para destruir su democracia.”
Esto debería ser un llamado de atención para nosotros. Es hora de reclamar democracia, y de comenzar, rechazando a aquellos que se abusan de ella.
La democracia genuina se trata de valores antes que de votaciones. Ninguna democracia verdadera sobre la tierra permite una milicia armada, o grupos con agendas violentas y racistas, para participar en elecciones. Pero algunos demuestran un doble y problemático patrón. Hay quienes insisten en altos niveles de calidad democrática en su propio país, pero se olvidan de ellos cuando miran hacia el exterior. Extremistas violentos que nunca pudieron manejar su propio cargo, son tratados como políticos legítimos cuando son elegidos en cualquier parte.
Como resultado de ello, otorgamos poder a aquellos que usan los medios democráticos para fines antidemocráticos. Y fortalecemos a aquellos que no solo socavan sus sociedades sino que amenazan las nuestras.
Hoy, desde este podio, llamó a la comunidad internacional a adoptar a nivel mundial lo que las democracias aplican en sus países - el establecimiento de un nivel universal en participación en elecciones democráticas genuinas. Necesitamos un código democrático universal que requiera de todos aquellos que buscan la legitimidad del proceso democrático, ganárselo respetando estos principios - al tiempo que el Estado se centraliza en el uso ilegal de la fuerza, rechazar el racismo y la violencia, y la protección de los derechos de los otros.
El objetivo de semejante código universal no es dictarles nuestros valores o ilegitimizar las voces con las que podemos no estar de acuerdo. El objetivo es proteger el corazón de los valores democráticos de aquellos adoptados para utilizar el sistema democrático contra si mismo; y dejar en claro que la participación en el proceso democrático no es solo un derecho sino una responsabilidad.
Sr. Presidente,
Se que la tentación para comprometer a los extremistas puede ser fuerte. Esto puede que parezca prometer estabilidad y calma. Podemos esperar que alimentando a la bestia podamos gradualmente domesticarla. Como sociedades libres, estamos orgullosos de nosotros mismos - con razón - de nuestro respeto por la diversidad y las diferencias. Pero hacemos un flaco servicio a la diversidad, cuando en su nombre toleramos al intolerante.
Experiencias amargas han demostrado que sobornar a los extremistas es un arreglo de corto plazo- por el cual pagaremos con crece a largo plazo. En cambio, a grupos tales como Hamas y Hezbollah de planteársele una clara elección - entre el sendero de la violencia y el de la legitimidad. No pueden transitar ambos.
Y es la misma dura decisión que debe serle planteada al gobierno radical de Irán Estados irresponsables no están de acuerdo con que Irán es el mayor patrocinador del terrorismo. Es una grana fuente de inestabilidad y conflicto en Irak, Líbano, Palestina y a través de todo el Medio Oriente, y es el enemigo de la coexistencia árabe-israelí.
No existió ningún desacuerdo acerca de la negación del Holocausto por parte de Irán y su deseo hecho público de borrar a un estado miembro - el mío - del mapa. Y ningún desacuerdo hubo que, en la violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad, está ejerciendo activamente todos los medios para lograr este fin.
Pero aún están aquellos que, en nombre del consenso y el compromiso, continúan obstruyendo los pasos urgentes necesarios para poner fin a las siniestras ambiciones de Irán. Muchísima gente ve el peligro pero no hacen nada - esperando que otro se ocupe de esto. Cual es el valor, nos tenemos que preguntar, de una organización que es incapaz de tomar acciones efectivas frente a un ataque directo a los principios fundamentales sobre los que fue fundada y a los que debe proteger?
Es tiempo que las Naciones Unidas, y los Estados del mundo, estén a la altura de su promesa de Nunca Más. Decir basta, es suficiente, y actuar ahora para defender sus valores fundamentales.
También es el momento, Sr. Presidente, de ver el mismo tipo de convicción moral en la Comisión de Derechos Humanos - para que se pueda convertir en un refugio para las víctimas de las violaciones a los derechos humanos, y no en un arma para sus abusadores.
Israel nunca ha intentado evitar la discusión genuina sobre sus registros de derechos humanos. Pero mientras que la Comisión mantenga su enfoque ampliamente desproporcionado sobre Israel, debilita la moral de la palabra de las Naciones Unidas, y el precio de esta ceguera es pagada por las víctimas de las atrocidades cometidas en Darfur, en Myanmar y en todo el mundo.
Sr. Presidente,
Ya no existen los pronósticos precisos para el futuro de una sociedad más que las lecciones que les dejan sus niños. Desafortunadamente, en nuestra región, vemos niños en programas de televisión en los cuales el muñeco Mickey Mouse enseña la gloria de ser un suicida y una niña de 7 años que canta sobre sus sueños de sangre y batalla.
La religión, más que ser una fuente de esperanza y terapia espiritual, es utilizada como un llamado a las armas, mientras Dios es arrastrada una vez más al campo de batalla. Es tiempo de recuperar la religión de manos de aquellos que la han usado como un arma más que como defensa. Es tiempo de reclamar educación a aquellos que la usan como una herramienta para el odio, más que como una oportunidad.
Como siempre, la forma más poderosa de educar - y la más difícil - es enseñar con el ejemplo. No podemos esperar de nuestra generación más joven que valore lo que nosotros no estamos preparados para proteger y pagar un precio. Desde el líder que tiene resistir a las presiones del público. Desde los empresarios que tienen que sacrificar oportunidades económicas. Desde el maestro y guía espiritual que debe encontrar la fuerza interna para enseñar la verdad y la tolerancia en un clima de extremismo y hostilidad.
En todo nivel de la sociedad, hay un precio por pagar. Pero si no lo pagamos hoy, nosotros, y aquellos que nos siguen, enfrentarán con creces.
Sr. Presidente,
Estos pensamientos están en mi mente mientras buscamos hoy avanzar en la causa de la reconciliación israelí-palestina. La reconciliación no se trata de decidir quien estaba en lo cierto y quien estaba equivocado en el pasado - se trata de compartir una visión y una responsabilidad por el futuro.
En los últimos meses, el Primer Ministro Olmert y el Presidente Abbas se han comprometido en un esfuerzo genuino y sincero para alcanzar un entendimiento lo más amplio posible e intereses políticos compartidos. No hay un sustituto para el proceso bilateral. El fracaso no está en los planes - pero depende de las partes lograr el éxito.
Los cimientos para una paz verdadera se basan en la visión de dos Estados, Israel y Palestina, viviendo uno junto al otro en paz y seguridad. El mundo comparte esta visión, pero también es importante que adopte claramente los dos principios fundamentales que surgen de esto.
Primero - Dos Estados, dos Patrias: así como Israel es la Patria del Pueblo Judío, así Palestina será la Patria y la respuesta para el Pueblo Palestino, incluyendo a los refugiados.
Segundo - Vivir uno junto al otro en paz y seguridad: Es de interés de Israel tan solo una Palestina viable y próspera en la Rivera Occidental y en Gaza, así como para Israel segura debe ser de interés para Palestina. El mundo no puede afrontar otro Estado terrorista.
Guiados por estos principios, las partes pueden definir un límite en común y convertir la visión de dos Estados, de un sueño en realidad.
Para lograr el éxito, debemos fijar nuestras expectativas en un futuro más optimista, mientras respondemos a los desafíos del presente y aprendemos las lecciones del pasado. Al tiempo que progresamos en un entendimiento político concreto, es importante cambiar la realidad en los hechos - para demostrar a palestinos e israelíes que la promesa de paz existe en la práctica, no solo en los papeles.
En los últimos meses, Israel ha tomado medidas tangibles para crear un ambiente mejor, y estamos listos a hacer más. Sabemos que la vida de los palestinos está llena de dificultades cotidianas. También sabemos - muy bien - sobre el peso de la carga que significa el terrorismo contra los israelíes, y nuestra obligación principal con la seguridad. Juntos, podemos cambiar esta realidad - no debemos rendirnos.
Nos somos ingenuos. Podemos ver las dificultades en frente y a los enemigos de la paz que obstruyen nuestro camino. Pero el progreso en la práctica es posible en aquellas áreas donde hay un gobierno palestino efectivo que acepta los Principios del Cuarteto e implementa, a lo largo de todo Israel, los compromisos de la Hoja de Ruta.
Al tomar las partes riesgos para llegar a la paz, esperamos que la comunidad internacional y el mundo árabe y musulmán, ofrezcan su apoyo y no impongan condiciones.
El apoyo puede ser de diferentes formas. Puede cumplirse a través de asistencia económica al nuevo gobierno palestino, comprometido a coexistir y buscando construir los cimientos de un Estado próspero y duradero. Un claro apoyo a cualquier entendimiento político alcanzado entre las partes. Aumentando y profundizando los lazos regionales y la cooperación entre el Mundo Árabe e Israel, mientras paralelamente avanzamos hacia la paz israelí-palestina. Y finalmente, enfrentando a aquellos determinados en que no triunfemos.
Debemos hacer frente a quienes, después de que nos retiramos de Gaza para darle una oportunidad a la paz, eligen destruir en lugar de construir, y eligen - sobre la base cotidiana - tomar como blanco de sus misiles a hogares israelíes y jardines de infantes.
Y debemos enfrentar a aquellos que ven en la democracia una herramienta para aproximarse al odio, que consideran a la tolerancia como un camino solo de ida, y quienes ven la educación como un medio de de envenenar las mentes de la próxima generación.
Damas y caballeros, creo que, a pesar de los obstáculos, hay un nuevo tiempo de oportunidad, y una alianza de interés que favorece la paz. El tiempo es lo esencial Nos lo debemos a nosotros mismos y a nuestros hijos para encontrar ambos el coraje y la sabiduría para acertar en las decisiones y en la dirección correcta.
Sr. Presidente,
En esta festividad de Sucot, los judíos conmemoramos el viaje desde la esclavitud hacia la libertad abandonando sus hogares para vivir en frágiles cabañas, como los refugios en los cuales nuestros ancestros vivieron de camino a la Tierra Prometida. Por 3000 años esas cabañas temporales - abiertas a los elementos - han sido un recordatorio que la estabilidad y la seguridad están aseguradas no solo por las estructuras sino por los valores que nosotros construimos y compartimos.
Quizás esa es la razón por la cual la Sucá. Este frágil refugio, se ha convertido en el símbolo de paz judíos.
Cuando miramos hacia Jerusalén y decimos en nuestras plegarias cada día:
Derrama sobre nosotros el tabernáculo de tu paz…
Puede que sea en nuestros días, y para todas las Naciones… Amen.