LogoAlt
 
MFAES     2000_2009     2009     Palabras de Binyamin Netanyahu: Presentatión del gobierno en la Kneset 31-Mar-2009

Palabras de Binyamin Netanyahu: Presentatión del gobierno en la Kneset

31 mar 2009
Presentatión del gobierno en la Kneset
  
Presentatión del gobierno en la Kneset
  

Foto: Reuters

A todos los presentes:
Honorable Presidente de la Nación, Sr. Shimon Peres,
Honorable Presidente de la Kneset, Sr. Reuven Rivlin, mis saludos, amigo.
Honorable Primer Ministro saliente, Sr. Ehud Olmert, gracias por sus palabras.
Miembros del Gobierno saliente,
Miembros del Gobierno entrante,
Miembros de la Kneset anterior,
Procurador de la Nación, Sr. Micha Lindenstrauss,
Sra. Aviva Shalit,
Sra. Karnit Goldwasser,
Sra. Ester Waksman,
Miembros de la Kneset,
Respetables invitados.
Miembros de la Kneset:

No me pongo de pie, hoy,  frente a ustedes,  con éxito y regocijo, sino ante la sensación de una pesada responsabilidad.

No son estos días normales.

Les pido vuestra confianza en el momento en que se suceden crisis mundiales como no las hubo en muchos años; ante la impresión de preocupación  pero,  también,  de esperanza y fe y,  en especial, ante la seriedad que impone esta prueba ya que, Israel,  se encuentra frente a dos grandes desafíos: uno, económico y, otro,  de seguridad; ambos  consecuencia de enormes desarrollos mundiales, grandes tormentas y truenos, que tienen lugar a nuestro alrededor. Ni nuestros actos, o nuestra pasada  inoperancia,  constituyen la raíz de la crisis pero,  nuestros accionar  y responsabilidad futura, determinarán si los transitaremos en paz. 

En este día y sobre esta tarima  expreso mi total certeza que,  el Pueblo Judío, enfrentará, con éxito,  las metas por delante.
 
El Estado de Israel se levantó en un difícil momento de prueba  mientras, en sus oídos, sonaban las palabras de la Declaración de la Independencia: "La Tierra de Israel ha sido la cuna del Pueblo Judío. Aquí se forjó su personalidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí ha creado una cultura con valores nacionales y universidades y ha legado al mundo el eterno Libro de los Libros.
 Luego de haber sido desterrados por la fuerza, el Pueblo Judío le guardó fidelidad en todos los países de su dispersión y jamás dejó de rogar por el retorno a su país, ni de confiar en que restauraría en él su independencia
 
Miembros de la Kneset,

No hay, a lo largo del tiempo,  mejor expedición  que la campaña del Pueblo Judío.
No hay una lucha más justa que la del retorno a su Estado  para construir  su vida, como nación libre y soberana.
No existe ningún signo de interrogación ni sobre su derecho, ni sobre la justicia o sobre la existencia del Pueblo Judío y su Estado.
No existe ninguna duda, y no demos a que la haya, a ninguna persona ni a ningún Estado, a  dudar sobre  su existencia.
 
El siglo XX puso en claro que, el futuro del Pueblo Judío,  depende del futuro del Estado de Israel y,  entonces, es nuestra responsabilidad hacer todo lo necesario para garantizar su seguridad,  poder y prosperidad.

Confío en nuestra fuerza para lograrlo.
Confío en nuestras fuerzas de superar cualquier freno o angustia, mientras nuestra voluntad se mantenga firme y  estemos unidos.

Y esa fue mi aspiración sincera y declarada por conformar, en esta hora de prueba, un Gobierno que una a todas las fuerzas centrales de nuestro pueblo.  Sentí  la imposición del momento e invertí, denodados y continuos esfuerzos, con el objetivo de alcanzar esa meta.
Estoy satisfecho que, el Partido Laborista (Avodá), movimiento de profundas raíces y  demandas de derechos en la historia del sionismo y la colonización tomó,  al final de cuentas, la mejor y más responsable decisión para el país: entrelazar las manos con el movimiento Likud y nuestros aliados.  Deseo expresar mi reconocimiento a los miembros de ésta Casa  que comprendieron la enorme responsabilidad ante la que nos encontramos y resolvieron, no con simpleza, no sin dudar, extender la mano y poner el hombro al Gobierno de Unidad.
 
Miembros de la Kneset,

Nos enfrentamos a una crisis de seguridad. Tiene su origen en el aumento y dispersión del Islam extremista en nuestra región y en otras partes del mundo. El mayor peligro,  para la humanidad y para nuestro Estado de Israel se genera en la posibilidad que, un gobierno radical,  se arme con armamento nuclear o que, el armamento nuclear, rearme a un gobierno radical. Pido diferenciar al Islam extremista de la generalidad del mundo musulmán y árabe  que, también, se encuentra amenazado por los extremistas.
 El Islam representa una cultura vasta y rica,  que tiene ramificaciones en la historia de nuestro pueblo y que conoció horas de florecimiento, de judíos y árabes que vivieron  y crearon juntos, desde entonces y siempre y hoy más que nunca.
Israel aspira a conseguir una paz integral con todo el mundo árabe y musulmán y, hoy, esa esperanza se respalda en el interés común, de Israel y las naciones árabes,  frente al aluvión fanático que nos amenaza. El Islam extremista no solo nos amenaza a nosotros  pero, Señores, antes que a nadie nos amenaza a nosotros.

Es verdad, se propone destruir a los gobiernos árabes, subordinar a los musulmanes del mundo a un gobierno de ideas, tirano y oscuro.
Es, también,  verdad  que se esfuerza en amenazar,  por medio del terror y los destructivos misiles,  a los gobiernos occidentales y orientales.
Pero en todas sus diferentes fracciones, no importa donde se encuentren ni cuál es su objetivo específico, todas tienen un objetivo común: borrar al Estado de Israel de la faz de la tierra.
 
Miembros de la Kneset,

Este es  un título de pobreza para la humanidad  el que, algunas decenas de años después del Holocausto, los llamados a eliminar el Estado de Israel  por parte del líder de Irán, sean recibidos por el mundo, con voz de debilidad, sin una fuerte condena, sin hechos concretos, casi, debo decir, como algo rutinario. Pero,  el Pueblo Judío, aprendió la lección. No puede permitirse agachar la cabeza frente a dictadores megalómanos que amenazan con hacerlo desaparecer.

Y, en oposición, al terrible trauma que vivimos durante el siglo pasado, cuando estábamos sin rescate y sin Estado, hoy no estamos sin  defensa. Tenemos un Estado y sabemos cómo defenderlo.
 
La  preocupación por la seguridad nacional  constituyó la principal y primera causa que  motivó, a mí y a mis compañeros, a esforzarnos por alcanzar, en esta hora,  la unidad nacional. En este momento, el Islam extremista pide – de norte a sur -  asirnos bajo los brazos terroristas. Debemos, con firmeza,  detenerlo en  todas sus direcciones y luchar hasta acabarlo. Aquel  que quiera la paz, luchará contra el terror. Pero,  para que haya paz, el socio palestino debe  luchar contra el terror; debe educar a sus niños para  la paz y preparar su mundo hacia el reconocimiento a Israel como Estado nacional del Pueblo Judío.

En las dos últimas décadas, 6 Primeros Ministros de Israel no consiguieron alcanzar un acuerdo de paz. Y no por su culpa.

 A  los líderes de la Autoridad Palestina les digo  que, si de verdad desean la paz, es posible lograrla.   Frente a la Autoridad Palestina, el Gobierno que encabezo  trabajará por alcanzar la paz en  tres círculos paralelos: económico,  seguridad y político.

Aspiramos a colaborar en el desarrollo de la economía palestina y en impulsar las relaciones comerciales mutuas.
Apoyaremos un mecanismo de seguridad palestino que luche contra el terror y mantendremos negociaciones sostenidas con la Autoridad Palestina, inspirados en alcanzar un acuerdo estable.
 
No queremos gobernar a ningún pueblo.
No queremos gobernar a los palestinos.
En el marco de un  acuerdo estable quedarán, en  manos palestinas,  todas las atribuciones requeridas para autogobernarse  a excepción de aquellas que amenazan la existencia y seguridad del Estado de Israel.
 
Ese círculo entrelazado -  económico,  seguridad y político -  constituye el camino real para alcanzar la paz.

Hasta ahora, todos los intentos realizados para tomar atajos  condujeron al efecto inverso; provocaron mayor terror y más derramamiento de sangre.

Transitaremos el camino más realista, con espíritu positivo y con la verdadera intención de poner punto final al conflicto entre nosotros y nuestros vecinos.

 


Sobre la crisis económica, de dimensión mundial y sin precedente, nos golpea a cada uno  y amenaza el empleo de muchísimos israelíes.

Aún no sabemos cuándo y cómo finalizará  pero de algo estoy convencido: el mercado israelí tiene ventajas claras que le permiten sobrellevarla mejor  en comparación con otras muchas economías. Nuestras principales ventajas son la iniciativa y la innovación junto al rápido poder de cambio. En este caso, miembros de la Kneset, justamente nuestra condición de nación pequeña constituye un motor para la rápida recuperación. El mercado israelí se compara a una embarcación de pequeño porte que navega entre grandes barcos. Es más sencillo modificar la dirección de una embarcación rápida y pequeña que de un gran barco. Y,  ese cambio, pienso conducirlo de modo personal: determinaré y pilotearé la estrategia económica del Estado de Israel.

El gobierno a mi cargo toma sobre sí, en todo lo posible, la defensa de los puestos de trabajo, solucionar la crisis del crédito y mantener la política macro de la economía responsable. No son 3  metas contradictorias a pesar de haber,  entre ellas, no pocos obstáculos ni  choques. Pero confío que es posible alcanzarlas a partir de la cooperación y el diálogo de todos los factores centrales del mercado: el Gobierno, la central de  trabajadores, los empleadores y los organismos sociales. Y, en particular, tomando en cuenta que la fuerza que mueve a todos es el bienestar común y el bienestar nacional. Hoy, más que nunca, nuestro corazón estará con los desocupados, los ancianos, los débiles. Frente a nuestros ojos, observamos al trabajador desempleado en vísperas de Pesaj.

La necesidad de ocuparnos de la crisis económica y social es la segunda causa que motivó, a mí y a mis compañeros,  a esforzarnos por alcanzar la unidad nacional. Existen otras metas que iremos posicionando como  prioridades de nuestro Gobierno.
 
Llegó el momento de concretar una revolución verdadera en la educación. Somos el Pueblo del Libro. Desde los alumnos del "jeder"  hasta los Premios Nóbel, no existe un pueblo que haya aportado tanto -en relación a su tamaño y  al número de sus miembros- al conocimiento y la cultura humana.
No podemos aceptar que, nuestros niños, no se encuentren entre los que lideran en el mundo  y, por ello, la meta que hoy elevamos es reubicarlos, en los próximos 10 años, entre los 10 primeros del mundo  en los exámenes internacionales. De mi experiencia, cuando se plantea una meta, comienza el proceso por alcanzarla.  Junto a la excelencia, devolveremos a los niños de Israel también el sionismo. Enseñaremos  los valores eternos de nuestro pueblo y los  de la cultura judía e israelí en el paisaje espiritual de nuestra tierra.
 
Realizaremos  un cambio en las bases de la seguridad interior. El Pueblo Judío es el que entregó  al mundo el mandamiento: "No robarás" y "No Matarás". Mientras estuvimos dispersos, en centenares de  diásporas, mantuvimos un alto nivel moral, entre el hombre y su prójimo y entre el particular y la comunidad. Por ello, la lógica no soporta que,  al volver a ser un pueblo libre y soberano en nuestra tierra, justo entonces, se infiltraran organizaciones delictivas y sindicatos delincuentes que se ocupan del robo, el asesinato, el comercio de mujeres y que luchan, armados, unos contra otros, en las calles de nuestras ciudades.
No es concebible que, los padres en Israel, teman de enviar a sus hijos a la escuela o a la playa. Hay que poner un punto final a todo eso.
Agravaremos el castigo a los delincuentes. Avanzaremos en importantes reformas de la policía y la reforzaremos  en su lucha contra el delito.
 
Al principio de mis palabras recordé el párrafo de apertura de la Declaración de la Independencia. Estoy comprometido con la Declaración de la Independencia, en forma íntegra, incluida la promesa de igualdad total hacia todos los ciudadanos de la Nación: sin distinción de credo, género o raza. Nuestra preocupación estará destinada a todos los ciudadanos de Israel: judíos, árabes, drusos, musulmanes, católicos, beduinos y cherkesos.
 
Mis amigos,
Miembros de la Kneset,

Pido un agradecimiento al Primer Ministro saliente, Ehud Olmert, por su servicio a la nación.
Al ser elegido, Ehud, te dije que, con rapidez, descubrirías las dificultades y los obstáculos que pesarían sobre tus hombros.
Los descubriste.
En muchos temas importantes, que el público aún desconoce, actuaste bien en pos de la seguridad de Israel y tomaste decisiones valientes. Dialogamos sobre eso, durante muchas horas, en un clima de apertura y  cooperación que me propongo continuar con el Jefe de la Nueva Oposición, Tzipi Livni.
Pero, en éste momento, quiero decir dos palabras: Vé Ehud, Muchas Gracias por todo!
 
Miembros de la Kneset,

Estamos en vísperas de la Festividad de Pesaj y de la noche del seder. En nuestra mesa nacional habrá una silla vacía; la que corresponde a Gilad Shalit. Haré todo lo que esté en mis posibilidades para restituirlo, con rapidez, sano y salvo, al seno de su familia y así trabajaremos por traer a casa  a cada ausente de nuestro ausentes.
 
Me pregunté, Ciudadanos de Israel, que expresaría mejor mis sentimientos en esta situación, en vísperas de Pesaj. Elegí leer un párrafo de uno de los escritos de mi hermano Yoni, (Q.E.P.D)., un año antes de caer en la Operación destinada a salvar a los rehenes en Entebbe. "Mañana comienza la festividad de Pesaj", escribió Yoni, "Siempre la consideré nuestra más maravillosa celebración; una fiesta, de la época antigua,  por la liberación.
 Cuando miro hacia atrás, en las fuentes de historia, atravieso largos años de sufrimiento, de depresión, de matanzas, guetos,  traslados, desprecio.
Muchos años que, desde la perspectiva histórica no se visualiza  un solo rayo de luz. Y, no es así el asunto. Porque el hecho que,  la idea haya permanecido, que la esperanza se haya cumplido, que la imagen de la liberación continué brillando a través de la práctica de la tradición de una antigua festividad, es, para mí, el testimonio de la eterna aspiración por la libertad de Israel y su continuidad". "Pesaj", escribió , "Me despierta una conexión emocional. También por la noche del seder que,  como para todos, rescata momentos de nuestro pasado personal, del mío.
Recuerdo, con claridad, el seder que realizamos en Talpiot, en Jerusalén  cuando tenía 6 años. Entre los asistentes recostados, se encontraban el viejo Livni, Rabí Binyamin y el Profesor Klausner y, también, mi padre. Había una mesa grande con un velador. Me encuentro a mí mismo en el interior de mi pasado. Pero no me refiero solo a mi pasado personal sino a la forma en la que me veo, sin distinción, como eslabón en la cadena de nuestra existencia y la Independencia de Israel.
 
Ciudadanos de Israel,

En ésta hora crítica, nos veamos como parte indivisible, como un eslabón en la cadena de nuestra existencia y de la independencia de Israel. Sobre ésta tarima, en Jerusalén, nuestra Capital Eterna, elevo mi oración al Supremo, que nuestros actos sean bendecidos y que la unidad -  con la que iniciamos el camino-  sea un buen signo y el principio de un gran espíritu que garantice nuestro futuro.

¡Feliz Fiesta de la Liberación!

E-mail to a friend
Print the article
Add to my bookmarks
See also
   Líneas representativas de la base política del 32e gobierno de Israel
Also available in
  English
   
 
   
 
     Hebrew     
 
Copyright ©2004 The State of Israel. All rights reserved   Terms of use   Use of cookies