¿Por qué no cooperó Israel con las investigaciones internacionales de la Operación Gaza?
Ha habido decenas de investigaciones internacionales de los sucesos de la Operación Gaza, e Israel ha cooperado plenamente con casi todas ellas.
Sólo en aquellos casos en que era indudablemente claro que la iniciativa estaba motivada por una agenda de índole política, y no por la preocupación por los derechos humanos, Israel decidió que no cooperaría.
Lamentablemente la Misión investigadora del Consejo de derechos humanos (la llamada "Misión Goldstone") es uno de esos casos.
¿Por qué aduce Israel que la Misión Goldstone tenía motivaciones políticas?
Por tres razones:
1. La Resolución que establece la constitución de la Misión prejuzga el resultado de cualquier investigación. Ya antes de iniciar sus pesquisas, declara que Israel ha "causado violaciones masivas de los derechos humanos" y acusa a Israel de haber dirigido el fuego contra instalaciones de asistencia médica y destruido sistemáticamente el legado cultural palestino.
No acusa a Hamás de haber cometido ninguna violación. La naturaleza unilateral de esta Resolución fue el motivo por el que no contó con el apoyo de muchos países, entre ellos Canadá, Japón, Suiza y la Unión Europea.
2. El Mandato de la Misión es igualmente unilateral. Exhorta a investigar las violaciones del Derecho internacional cometidas por "la potencia ocupante, Israel, contra el pueblo palestino".
No estipula ninguna investigación de las violaciones cometidas por las organizaciones terroristas palestinas. Fue por esa razón que varias distinguidas personalidades se negaron a encabezar la misión cuando se lo pidieron. Una de ellas es Mary Robinson, ex-Comisionada suprema de derechos humanos, que describió el mandato como "falto de equilibrio por centrarse en lo que hizo Israel, sin solicitar la investigación de los lanzamientos de cohetes por parte de Hamás".
3. Los integrantes de la Misión: Por lo menos uno de los integrantes de la Misión abriga claros prejuicios sobre las cuestiones que se investigan. Mientras se desarrollaba el conflicto que ahora se sometería a una investigación supuestamente imparcial, la Profesora Christine Chinkin adjuntó su firma a una carta publicada en el Sunday Times de Londres, en la que se afirmaba que los actos de Israel "constituyen una agresión y no actos en defensa propia " y que "la manera y el alcance de sus operaciones en Gaza significan un acto de agresión contrario al Derecho internacional”.
¿No es que se había modificado el mandato de la Misión para que fuera más equilibrado?
El juez Goldstone ha afirmado que el mandato de la Misión fue modificado de forma unilateral por el entonces Presidente del Consejo, pero desde el punto de vista jurídico, el único organismo legalmente autorizado a modificar el mandato es el Consejo mismo, que no lo hizo nunca.
Además, cabe recalcar que incluso el mandato supuestamente modificado se centraba en los sucesos acaecidos en Gaza desde el 27 de diciembre de 2008 hasta el 1 de enero de 2009, descartando de hecho toda consideración de los años en que millares de cohetes fueron disparados sobre la población civil de Israel antes del inicio de la operación militar.
Finalmente, aun en el caso de que la Misión actuara de conformidad con los términos de referencia nuevos y modificados de su propia elaboración, todos los procedimientos en el Consejo a continuación de la emisión del informe seguirían estando basados en los documentos tendenciosos de la resolución y del mandato emitidos por el Consejo.
¿No se trataba de hecho de una Misión equilibrada? ¿No es verdad que invitó a todas las partes a presentar pruebas en audiencia pública?
A Israel le preocupaba que, según lo informado en los medios de comunicación palestinos, en cada etapa de su visita a Gaza los integrantes de la Misión fueran acompañados por representantes de Hamás.
En tal caso, esto constituía un gran obstáculo para la obtención de pruebas genuinas, particularmente en lo concerniente a las violaciones del Derecho internacional por parte de Hamás y del uso de su población civil como “escudos humanos”.
La decisión sin precedentes de que una misión investigadora celebrara audiencias públicas también era perturbadora.
La finalidad misma de constituir una misión investigadora está en que un equipo de expertos aporte su pericia y buen juicio para evaluar las pruebas disponibles y extraer conclusiones responsables, y no en la transmisión directa de testimonios cargados de emoción al gran público, sin la posibilidad de tener en cuenta informaciones de orden confidencial o reservado.
¿Israel puede depositar su confianza en la neutralidad del Consejo de Derechos Humanos de la ONU?
Lamentablemente no.
El Consejo discrimina constantemente a Israel, a la vez que hace caso omiso de los verdaderos violadores de los derechos humanos. Ha dedicado más resoluciones a condenar a Israel que a todos los otros países del mundo combinados.
Está de más mencionar que el Consejo no emitió ninguna resolución ni envió ninguna comisión investigadora en lo concerniente al lanzamiento de 12.000 cohetes y proyectiles contra civiles israelíes a lo largo de los años precedentes a la Operación Gaza.
El mismo juez Goldstone ha admitido en una entrevista por el canal árabe independiente Al Jazeera: "Puedo comprender el recelo de Israel respecto del Consejo de derechos humanos, que durante muchos años ha adoptado una actitud parcial respecto de Israel”.
Pero si Israel no coopera, ¿no escaparán los malhechores al castigo?
Israel se ha comprometido a asegurar que sus tropas actúen de conformidad con el Derecho internacional, y las normas que rigen todo conflicto armado forman parte del entrenamiento de cada soldado.
Ante cualquier alegación de que esos principios podrían no haber sido respetados, Israel asume la obligación de proceder a una investigación exhaustiva y llevar a los acusados a juicio. Además, ante cualquier decisión de no investigar o de no llevar ante tribunales una presunta infracción, cabe el recurso de apelar ante el Tribunal Supremo de Israel.
Con posterioridad al fin de la operación militar en Gaza, Israel ha iniciado una serie de investigaciones de gran alcance en diversos aspectos del conflicto, y también varias decenas de pesquisas individuales respecto de expresas denuncias de conducta impropia presentadas contra soldados.
En el pasado, algunas de esas pesquisas condujeron a procedimientos penales y condenas; en este caso, ya hay varios casos de presuntas fechorías sometidos al procedimiento penal.