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Visit of Pope to Israel     Español     El rabino del Muro Occidenta da la bienvenida - Papa Benedicto XVI

El rabino del Muro Occidental, rabino Shmuel Rabinowitz, da la bienvenida a S.S. el Papa Benedicto XVI

12 May 2009
Las piedras del Muro Occidental atestiguan del pasado glorioso del pueblo judío, infundiéndole fuerzas para hacer frente a las dificultades y las persecuciones.
  
Tourism Minister Misezhnikov with Pope Benedict XVI and Rabbi of the Western Wall (Photo: GPO)
  

Foto: GPO

El rabino del Muro Occidental (Muro de las Lamentaciones) y de los Lugares Santos, rabino Shmuel Rabinowitz, dijo a S.S. el Papa Benedicto XVI a su llegada al Muro:

"Las piedras del Muro Occidental atestiguan del pasado glorioso del pueblo judío, infundiéndole fuerzas para hacer frente a las dificultades y las persecuciones. Al igual que estas piedras han superado acontecimientos difíciles, también el pueblo de Israel, superando persecuciones y torturas, se mantiene perpetuamente como pueblo dotado de valores, al que nadie rendirá. El compromiso de todo creyente es velar por que no se cause daño al pueblo judío."

El Papa dijo que había venido pedir a Dios paz y tranquilidad para el Oriente medio.

El rabino contestó que no bastaba con orar sino que también se debía obrar ayudando a promover la paz y la tranquilidad.

El rabino del Muro Occidental leyó versículos de la plegaria del rey Salomón cuando  concluyó la construcción del Templo de Jerusalén. En esta plegaria pide Salomón que sea acepta toda súplica y oración pronunciada en este lugar, por judíos y gentiles por igual.
 
El rabino del Muro Occidental citó también las palabras del profeta Miqueas: Todos los pueblos caminan cada uno en el nombre de su dios; pero nosotros caminamos en el nombre del Señor, nuestro Dios, por siempre jamás.

En conclusión recordó las palabras del profeta Isaías, que anuncia los días mesiánicos, en los que el pueblo de Israel volverá al Monte Santo y se regocijará en su Casa de Oración: porque mi Casa será llamada Casa de Oración para todos los pueblos. Entonces "Ya no se oirá hablar de violencia en tu país ni de expoliación y desastre en tus fronteras... por magistrados te daré la Paz".

Acerca de Jerusalén, leyó unos versículos también de Isaías:
Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré... ni lo dejéis descansar a Él hasta que restablezca a Jerusalén y la convierta en motivo de alabanza sobre la tierra.


Versículos bíblicos
Visita papal a Tierra Santa, Fiesta de Lag Laomer, año 5769

El Primer Libro de Reyes, capítulo VIII, transcribe la plegaria del rey Salomón al concluir la construcción del Templo de Jerusalén

Capítulo VIII

22 Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la asamblea de Israel, extendió sus manos hacia el cielo 23 y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo corazón.

28 No obstante, Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor, y escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu servidor. 29 Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que tú dijiste: ‘Allí residirá mi Nombre’. Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar. 30 Escucha la súplica y la oración que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar. Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona.

38 cualquiera sea la oración o la súplica que te dirija un miembro de tu pueblo Israel, sintiéndose tocado en su corazón y con las manos extendidas hacia esta Casa, 39 escúchalas tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas; escucha y actúa: trátalo a cada uno según su conducta, tú que conoces su corazón, porque solo tú conoces el corazón de todos los humanos.

41 También al extranjero, que no pertenezca a tu pueblo Israel, y llegue de un país lejano a causa de tu Nombre 42 –porque se oirá hablar de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido– cuando él venga a orar hacia esta Casa, 43 escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, y concede al extranjero todo lo que te pida. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu Nombre, sentirán temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrán que esta Casa, que yo he construido, es llamada con tu Nombre.


Y así le contesta el Santo, bendito sea su Nombre en el capítulo IX:

3 y díjole el Señor: "He oído tu oración y la súplica que has pronunciado en mi presencia. Yo he consagrado esta Casa que tú has edificado a fin de poner allí mi Nombre para siempre: mis ojos y mi corazón estarán allí todos los días.


Ésta es la fuerza de este Lugar Santo del que nunca se alejó la Divina Presencia

Y así dice el Libro de Miqueas (Capítulo IV) sobre la vida junto a otros pueblos y a otras creencias:

Capítulo IV

3 Él será juez entre pueblos numerosos
y árbitro de naciones poderosas,
hasta las más lejanas.
Con sus espadas forjarán arados
y podaderas con sus lanzas.
No levantará la espada una nación contra otra
ni se adiestrarán más para la guerra.

4 Cada uno se sentará bajo su parra y bajo su higuera,
sin que nadie lo perturbe,
porque ha hablado la boca del Señor de los ejércitos.

5 Todos los pueblos caminan cada uno en el nombre de su dios;
pero nosotros caminamos en el nombre del Señor, nuestro Dios,
por siempre jamás.


Concluiré estos versículo de los oráculos proféticos citando a Isaías, que anuncia los días mesiánicos:

Capítulo LVI

7 Yo los conduciré hasta mi santa Montaña
y los colmaré de alegría en mi Casa de oración;
sus holocaustos y sus sacrificios
serán aceptados sobre mi altar,
porque mi Casa será llamada
Casa de oración para todos los pueblos.


Capítulo LX

17 Haré llegar oro en lugar de bronce
y plata en lugar de hierro;
bronce en lugar de madera
y hierro en lugar de piedra.
Por magistrados te daré la Paz
y por gobernantes, la Justicia.

18 Ya no se oirá hablar de violencia en tu país
ni de expoliación y desastre en tus fronteras;
a tus murallas las llamarás "Salvación"
y a tus puertas, "Alabanza".


Capítulo LXII

1 Por amor a Sión no me callaré,por amor a Jerusalén no descansaré,
hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante
y su salvación,como una antorcha encendida.

2 Las naciones contemplarán tu justicia
y todos los reyes verán tu gloria;
y tú serás llamada con un nombre nuevo,
puesto por la boca del Señor.

6 Sobre tus murallas, Jerusalén,
yo he apostado centinelas:
que nunca se queden callados,
ni de día ni de noche.
Los que hacéis que el Señor se acuerde,
no toméis descanso,
7 ni lo dejéis descansar a Él
hasta que restablezca a Jerusalén
y la convierta en motivo de alabanza
sobre la tierra.


Sea voluntad del Todopoderoso que se cumplan en nosotros las palabras de los profetas y que la Tierra de Israel esté segura.


 

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