por Shoshana Gabbay
Shoshana Gabbay es la editora de Israel Environment Bulletin
En una época los ríos de Israel eran elementos centrales en el paisaje natural del país, con una corriente de agua estimada en 300-400 millones de metros cúbicos anuales. Pero ya no más. Con pocas excepciones, prácticamente todos los ríos de Israel se han secado. La razón generalmente puede ser atribuida a la escasez de agua. El agua también fue frecuentemente captada ya en su fuente, para abastecer la creciente demanda urbana y agrícola. Simultáneamente, la situación se vio agravada por los continuos vertimientos de efluentes y aguas servidas municipales en los ríos.
La situación, no obstante, está cambiando. En noviembre de 1993, fue establecida una Administración Nacional de Ríos para supervisar la restauración de los ríos del país. La Administración, formada por representantes de varios ministerios y organizaciones de preservación del medio ambiente, está encargada de la coordinación de los esfuerzos para el aseo de los ríos, la restauración del paisaje, la rehabilitación de ecosistemas, la flora y fauna y el desarrollo de los ríos con propósitos de recreación, turismo, educación e investigación. Su objetivo es encargar el trabajo mismo de la restauración a los entes locales, mientras la Administración sirve como catalizador, coordinador y guía profesional. Por lo tanto, se han invertido importantes esfuerzos en el establecimiento de administraciones regionales de ríos, paralelas en sus metas y composición a la administración nacional, pero con un enfoque local.
El progreso logrado en los últimos años brinda la esperanza de que el lúgubre destino pronosticado para los enfermos ríos del país pueda ser revertido. Como primer paso, la administración ha formulado un modelo de rehabilitación de ríos y ha establecido criterios de prioridades para la rehabilitación de los ríos. Como segundo paso, ha iniciado estudios ecológicos y ambientales para reunir datos sobre hidrología, calidad del agua, flora y fauna, sitios históricos y arqueológicos, paisajes, senderos, usos de la tierra y daños ambientales a lo largo del curso del río. La mayor parte de los datos ya ha sido resumida y cartografiada y sirve como base de evaluación para la rehabilitación potencial de cada río destinado a ser restaurado. Más aún, en cada uno de los estudios se han incorporado consideraciones como sensibilidad al desarrollo, con la finalidad de ayudar a asegurar la bíodiversidad y la preservación de las vistas naturales. Así, en las áreas en que los recursos naturales específicos pueden verse amenazados irreversiblemente por el desarrollo, se propone la conservación de los mismos, o un desarrollo mínimo. En lugares menos sensibles es posible un desarrollo más intensivo.
Consideraciones sobre la calidad de las aguas
En gran medida, el éxito del programa de rehabilitación de ríos depende de la implementación de soluciones a las cantidades de emanaciones en Israel, que aumentan constantemente. La creciente urbanización y la densidad de población a lo largo de toda la región costera de Israel, desde Haifa a Ashkelón, ha provocado un aumento de los efluentes que supera la cantidad requerida para su reciclaje con fines agrícolas en la región.
Hasta 1991, los entes dedicados a la rehabilitación de ríos estaban convencidos que los requisitos previos para la rehabilitación de ríos eran la eliminación de todas las aguas servidas y la introducción únicamente de agua fresca. No obstante, sucesivos años de sequía demostraron que la realidad de escasez de agua en Israel amenaza con secar los ríos de Israel si no se adoptan otros medios para reemplazar o complementar el abastecimiento de agua dulce. Hoy en día, la política que en una época prohibía cualquier tipo de vertimiento de líquidos a los ríos, sin importar su calidad, está siendo reemplazada por una política que permite la evacuación en los lechos de los ríos de líquidos de alta calidad cuando no se dispone de agua dulce. Este influjo de líquidos altamente tratados está destinado a asegurar la corriente de agua, la subsistencia de los ecosistemas y el desarrollo de actividades recreativas y de esparcimiento. Sin embargo, este influjo está sujeto a estrictas medidas de control que prohíben cualquier tipo de líquidos que amenacen con generar daños estéticos o sanitarios, deteriorar la calidad de las aguas subterráneas o contaminar las playas.
Con el fin de implementar el programa, se están estableciendo normas de influjo para cada río con parámetros físicos, químicos y microbiales como ser sólidos suspendidos, carga orgánica, concentraciones de nitrógeno, e indicadores de microorganismos patógenos. Se busca un equilibrio apropiado entre las exigencias ambientales (por ejemplo, evitar eutrofización y riesgos sanitarios) y el costo económico.
Los ríos
Doce ríos costeros y dos ríos en la cuenca oriental están actualmente en un proceso de rehabilitación, de acuerdo con planes maestros aprobados. Han sido iniciados más de 20 proyectos, desde la limpieza hasta la ampliación de los lechos de los ríos, desde el drenaje y la conservación del suelo hasta el desarrollo de parques y del paisaje. Dentro del marco de la restauración, ya han sido prepados lugares turísticos y de recreación a lo largo del recorrido de los ríos Yarkón, Alexander, Kishón, Lajish, Jarod, Taninim, Jedera y Jordán.
Los siguientes ejemplos pueden servir de ilustración para algunos de los progresos que ya se han alcanzado en los últimos años: