La mujer en la vida pública de Israel
Israel Ministry of Foreign Affairs
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 La mujer en la vida pública de Israel

7/21/1998

 RASGOS DE ISRAEL
 
  La mujer en la vida pública de Israel
por la profesora Naomi Jazán,
vicepresidenta de la Knéset


Aunque algunas mujeres han estado involucradas en la vida política desde la fundación de las primeras instituciones políticas judías a principios de siglo, la mujer en Israel no está suficientemente representada en todas las áreas de la vida pública. A pesar de los arraigados mitos sobre la igualdad entre el hombre y la mujer, existe un abismo entre la excelente legislación que ha sido aprobada y la dura realidad con que se enfrentan las mujeres que deciden seguir una carrera política.

El gobierno

Desde el establecimiento del Estado de Israel, sólo seis mujeres han servido como ministros de estado, incluyendo a la primer ministro Golda Meir. De los 17 ministros del actual gobierno, ante la decimocuarta Knéset, sólo una - Limor Livnat, ministra de Comunicaciones - es mujer.

Ministras Israelíes desde 1948

Golda Meir (Laborismo) Primer Ministro, Trabajo, Relaciones Exteriores
Shoshana Arbeli- Almozlino (Laborismo) Salud
Shulamit Aloni (Laborismo, Meretz) Sin cartera, Educación, Comunicaciones, Artes y Ciencias
Sarah Doron (Likud) Sin cartera
Ora Namir (Laborismo) Trabajo y Asuntos Sociales
Limor Livnat (Likud) Comunicaciones


La Knéset

Desde la primera Knéset, el número de miembros mujeres ha permanecido relativamente constante, entre ocho y diez representantes, o siete a diez por ciento de la cámara, de un total de 120 miembros. Las parlamentarias han propuesto un gran número de proyectos de ley, han sido presidentas de comisiones y han servido como vicepresidentas de la Knéset.

En cada Knéset, dos tercios o más de las parlamentarias han representado partidos de centro o centro-izquierda. En la 14a. Knéset, dirigida por el Likud, tres de las nueve parlamentarias representan partidos de la coalición, mientras que las seis restantes representan a partidos de oposición, de centro e izquierda.

Las mujeres en la Knéset desempeñan un importante papel en la institución de una respuesta gubernamental a una variedad de temas, especialmente en el frente doméstico. Entre los más notables éxitos legislativos logrados hasta la fecha están: progreso en las áreas de una acción afirmativa, la legislación sobre igual remuneración a igual trabajo, y medidas rigurosas en casos de violencia contra la mujer. En general, las parlamentarias israelíes han tenido menor éxito en su participación en algunos de los temas más acúticos: como finanzas y defensa.

Número y Porcentaje de Mujeres en cada Knéset
Año Knesset No. de
Mujeres
% de
Mujeres
1949 1 11 9,2
1951 2 11 9,2
1955 3 12 10,0
1959 4 9 7,5
1961 5 10 8,3
1965 6 9 7,5
1969 7 8 6,7
1973 8 10 8,3
1977 9 8 6,7
1981 10 8 6,7
1984 11 10 8,3
1988 12 7 5,8
1992 13 11 9,2
1996 14 9 7,5

Fuente: Informe a la Conferencia sobre la Mujer de Beijing


Funciones de liderazgo en la Knéset

La mayoría de las principales posiciones en la Knéset siguen siendo asignadas a los hombres, pero las mujeres han hecho cierto progreso en este respecto. En la 13a. Knéset, dos mujeres sirvieron como vicepresidentes de la Knéset y una presidió una comisión. En la 14a. Knéset una mujer es vicepresidente y otras tres presiden comisiones.

El sistema judicial

Durante muchos años, al menos uno de los jueces de la Corte Suprema de Israel ha sido una mujer. Actualmente, tres mujeres son miembros de la Corte Suprema, una sirve como Contralor del Estado y otra es la Procuradora del Estado. Debido a que la mitad de los jueces de las cortes de magistrados y de las cortes de distrito son mujeres, es posible que algunas más lleguen a la Corte Suprema en el futuro.

Gobierno local

Municipalidades
Desde la fundación del Estado, sólo tres mujeres han servido como alcalde de una municipalidad. Una de las tres era una árabe cristiana.

En 1975, una reforma en la ley del gobierno local fijó la posición de alcalde como el único cargo político de elección directa (hasta 1995, cuando el cargo del Primer Ministro también quedó supeditado a la elección directa). En consecuencia, la posición de alcalde ganó prestigio, la competencia aumentó entre los candidatos varones y menos mujeres recibieron apoyo de los partidos políticos. Las candidatas a alcaldesas han tenido poco éxito en las elecciones municipales. 29 mujeres se presentaron como candidatas a alcaldes en 1989, pero sólo una fue electa; 10 mujeres se presentaron en 1993; ninguna logró ser elegida.

Concejos locales
El mayor incremento de la mujer en el liderazgo político se produjo en la esfera del gobierno local. Mientras que el número de mujeres parlamentarias ha permanecido estable desde los primeros días del estado, el número de mujeres que participan en la política local ha aumentado sistemáticamente. En 1950, un 4,2 por ciento de los representantes locales eran mujeres; en 1978, eran un 5,5%, y el 11% en 1993.

En 1993, un 73 por ciento de los concejos locales incluían al menos una mujer como miembro. Esta cifra sugiere que los partidos políticos consideran como una necesidad política la inclusión de al menos una mujer en los concejos locales.

Una manera de incrementar el número de mujeres en los gobiernos locales es alentando a los concejos a que otorguen prioridad a los intereses femeninos. Para este fin, el Centro para el Gobierno Local ha alentado el establecimiento de comisiones de mujeres en todos los consejos locales judíos y árabes. También se han propuesto legislaciones para hacer obligatorio que cada consejo incluya un miembro del Consejo de Mujeres o un Asesor del Alcalde sobre el Status de la Mujer, a ser fomentados conjuntamente por la autoridad local y el Ministerio del Interior.

Partidos políticos

Muchas mujeres activan en los partidos políticos, pero su número tiende a no reflejarse en el liderazgo de los partidos o en sus listas para puestos a ser elegidos.

La mayoría de los partidos a ambos lados del espectro político incluyen un departamento de la mujer que alienta a las mujeres a participar en la política, proporciona medios para el apoyo de sus intereses y promueve el avance de la mujer dentro del partido.

Algunos de los partidos más pequeños, incluyendo aquellos que tienen una plataforma religiosa, desalientan a las mujeres que quieren postularse a algún cargo, aunque Emuná, la rama femenina del Partido Religioso Nacional, se postuló independientemente en las elecciones locales y ganó escaños en varias ocasiones.

Los dos partidos principales, así como los otros más pequeños, han elaborado normas internas para incrementar la participación de la mujer. El Partido Laborista ha adoptado una cláusula que exige que las mujeres constituyan al menos un 30 por ciento de todas las posiciones de liderazgo. En el partido Likud, al menos un 20 por ciento deben ser mujeres. El partido Meretz, de orientación izquierdista, adoptó recientemente la mayor cláusula de las adoptadas hasta ahora: una cláusula de 40 por ciento de mujeres en posiciones de liderazgo.

Aunque estas normas sugieren una disposición al cambio, la realidad tanto dentro de los partidos como en el plenario de la Knéset es muy diferente - especialmente si se tiene en cuenta que las normas de marras aún no han sido aplicadas a las listas de partidos para las elecciones a la Knéset. De los 34 parlamentarios del Partido Laborista, tres son mujeres (nueve por ciento); de los 32 miembros del partido Likud, dos son mujeres (seis por ciento); de los nueve representantes del partido Meretz, dos son mujeres (22 por ciento); de los siete miembros de la Knéset del partido Israel BeAliá, una es mujer (14 por ciento); y Hadash cuenta con una mujer entre sus cinco miembros (20 por ciento). Los tres partidos religiosos, con 23 escaños en la Knéset, no cuentan con ninguna representante femenina.

En años recientes fueron propuestas legislaciones para obligar a los partidos a aumentar el número de mujeres entre sus candidatos, por medio de una reducción de la ayuda gubernamental a aquellos partidos que presenten menos de un 25% de candidatas.

La Histadrut

Dentro de la Histadrut, la monolítica federación de sindicatos y gremios de Israel, las mujeres están representadas nominalmente en cada nivel. La Histadrut adoptó una resolución declarando que un treinta por ciento de su liderazgo deben ser mujeres.

A diferencia de otros entes políticos, la Histadrut, ha tenido un éxito relativo en el aprovechamiento del potencial de liderazgo de sus miembros mujeres. Un diecinueve por ciento del Comité Ejecutivo y un 25 por ciento de sus vicepresidentes son mujeres. En el Consejo de la Histadrut, un 30 por ciento de los representantes y 42 por ciento de los vicepresidentes son mujeres, así como el veintidós por ciento de los 1.154 delegados a la Convención de la Histadrut. Entre los trece directores de departamentos del Ejecutivo, dos son mujeres y dos son secretarias de los Comités de Trabajadores (de un total de 65).

Administración pública y sector público

Además de los cargos electos y los nombrados, cerca de un 60 por ciento de los empleados en la administración pública y el sector público son mujeres. El cuarenta y tres por ciento de todas las mujeres que trabajan están empleadas en estos sectores, comparado con un 19,5 por ciento de los empleados varones.

Las mujeres trabajan en casi todas las áreas de la administración pública, aunque se aplica plenamente la estructura piramidal clásica de una alta representación en los niveles inferiores y una mínima representación en los niveles superiores. En los niveles inferiores, un 92 por ciento de las posiciones están ocupadas por mujeres, mientras que en algunos de los cargos superiores no hay ninguna mujer. Actualmente, el más alto cargo del servicio civil ocupado por una mujer es el de director general en los ministerios de Justicia y Medio Ambiente.

Acción Positiva

La primera legislación de Acción Positiva, que se aplica únicamente a los directores de corporaciones estatales, entró en efecto en 1993; en 1995 fue aprobada una amplia enmienda referente a toda la administración pública. A través de una combinación de cabildeos por parte de organizaciones femeninas y de una acción judicial, esta legislación progresista está siendo interpretada más ampliamente y se está haciendo cumplir de manera más efectiva.

El caso de la Acción Positiva refleja un claro ejemplo del exitoso trabajo complementario de los defensores de la mujer en la Knéset y en el sector de los entes sin ánimo de lucro. La enmienda de 1993 a la Ley de Corporaciones exige de los ministros que nombren mujeres como directoras de las corporaciones gubernamentales en las que están mal representadas. Luego de un año de ser aprobada dicha legislación, la situación no había mejorado, requiriendo la acción de la Red de la Mujer de Israel, que presentó una demanda al Alto Tribunal de Justicia. Este decidió a favor de las mujeres y reafirmó la responsabilidad de los ministros de nombrar directores teniendo en cuenta la representación equitativa de los sexos. La corte también sancionó que son necesarias medidas temporarias para contrarrestar la discriminación existente en términos de trabajo, salarios y representación. En consecuencia, el número de directoras de departamento en los distintos ministerios aumentó a un 30 por ciento en 1995 (de un 14% en 1984) y el porcentaje de directoras en las corporaciones del gobierno aumentó en aproximadamente el 1,5% a aproximadamente un 19 por ciento.

Conclusión

El limitado número de mujeres en la vida pública puede atribuirse, en gran medida, a la estructura política misma. El sistema de representación proporcional, que actualmente alienta la representación de la mujer en Europa, no ha tenido el mismo efecto en Israel. Una gran medida de poder es otorgada a los partidos políticos, en los que la mujer tiende a tener una baja representación, particularmente en los niveles de toma de decisiones. También, la ausencia de partidos mayoritarios obliga el establecimiento de coaliciones con partidos menores a fin de formar un gobierno. Esto tiende a fortalecer el papel de los pequeños partidos religiosos, que en general se oponen a la participación de la mujer en la vida pública. Otros partidos pequeños, como los partidos árabes y étnicos, también han desalentado la participación de la mujer.

La mayoría de los políticos comienzan su carrera a edad temprana - a menudo dentro de la política estudiantil. Luego de la graduación, las mujeres tienden a abandonar la esfera política en pos de carreras menos exigentes.

Otro camino hacia la política nacional pasa por el gobierno local, en el que, hasta hace muy poco tiempo, las mujeres desempeñaron un papel muy insignificante.

Un tercer medio es el ejército. Un gran número de oficiales de alto rango se postulan a escaños en la Knéset luego de abandonar la carrera militar. Debido a la discriminación inherente en el sistema y a la diferenciación de funciones en base al sexo, pocas mujeres alcanzan altos rangos. Desde la realización de las elecciones a la 14a. Knéset, ha surgido un nuevo camino que conduce a la política nacional: las elecciones primarias de los partidos. Aunque las primarias son más asequibles para las mujeres, estas elecciones requieren tres cosas que las candidatas femeninas no suelen tener en abundancia: dinero, exposición al público y organización.

Las presiones culturales para casarse a edad temprana y comenzar una familia son muy fuertes entre la mujer israelí. Debido a esto, muchas mujeres que están interesadas en la política sacrifican sus aspiraciones propias en nombre del matrimonio y la familia. Para las madres de hijos pequeños, cualquier tipo de carrera, y en especial la carrera política, es difícil debido a la incongruencia entre el día escolar típico, que termina a las 12:30 o 1:00 p.m., y el día laboral, que termina varias horas más tarde. Como cualquier recién llegado a la política, las mujeres que comienzan una carrera política, o retornan a la política luego de que sus hijos hayan crecido, se encuentran en gran desventaja.

Dadas las excelentes oportunidades educativas para las mujeres en Israel, las estrictas legislaciones y la historia de mujeres políticas, los hombres y las mujeres deberían estar igualmente representados en las filas del liderazgo político. No obstante ello, la mujer no ha estado suficientemente representada en prácticamente todas las áreas de la vida pública.

El número de mujeres en la Knéset no ha aumentado desde el establecimiento del Estado de Israel, aunque las mujeres tienen ahora más posibilidades de servir en funciones de liderazgo como presidente de comisión y vicepresidente de la Knéset.

En la esfera del gobierno local, el número de mujeres entre los representantes ha aumentado levemente, pero las candidatas no han tenido mucho éxito en las elecciones a alcaldes. Muchos partidos políticos estipulan actualmente un número mínimo de mujeres en todas las listas de los partidos, pero estos requerimientos no han sido implementados en todos los niveles de actividad de los partidos.

Un sesenta por ciento de la administración pública son mujeres, pero la mayoría de ellas están concentradas en los niveles inferiores. A medida que son puestas en práctica las legislaciones de Acción Positiva, que han entrado en efecto en los últimos cinco años, la representación femenina en los niveles superiores está mejorando substancialmente. La insuficiente representación de la mujer en todos los niveles altos de participación y toma de decisiones se perpetúa a sí misma. Donde las mujeres no constituyen un número suficiente, no pueden promover a otras mujeres.

Además de los cambios en la legislación, el trabajo de los entes gubernamentales, las organizaciones de mujeres no gubernamentales y los grupos activistas a nivel de las masas son instrumentos en la dirección y canalización del poder intelectual y el potencial de liderazgo de la mujer israelí.

 
 
 
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