Los Justos entre las Naciones
Israel Ministry of Foreign Affairs
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 Los Justos entre las Naciones

6/28/2003

 RASGOS DE ISRAEL
 
Los justos entre las naciones

YAD VASHEM
La Autoridad para la Memoria de los Mártires y los Héroes del Holocausto

Al subir al poder Adolf Hitler y su partido nazi en Alemania en 1933, el antisemitismo pasó a ser la política oficial del estado. El régimen nazi llevó a cabo un plan magistral para el exterminio sistemático de las comunidades judías de los países bajo su control. Seis millones de judíos, entre ellos 1.5 millones de niños, fueron asesinados en los países europeos bajo la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La mayoría de los cientos de millones de europeos bajo el régimen nazi permanecieron en silencio y no se involucraron, o colaboraron con los asesinos. Algunos prestaron ayuda e intentaron salvar judíos de manos de los nazis.

En Yad Vashem, el memorial nacional de Israel para el Holocausto, unas 15.000 personas han sido identificadas y honradas hasta ahora, bajo un programa creado por ley (1963). Estas personas son conocidas como los "Justos Entre las Naciones".

Aquellos que fueron reconocidos como tales (o sus parientes en caso del reconocimiento póstumo) recibieron la Medalla de los Justos y un certificado de honor, y sus nombres fueron inscritos en el Muro de Honor del Jardín de los Justos en Yad Vashem. Este es el máximo honor que otorga el pueblo judío, a través del Estado de Israel, a los no judíos.

Los Justos entre las Naciones que atraviesan dificultades económicas donde quiera que vivan, reciben ayuda financiera de la Fundación Judía para los Justos, una organización filantrópica cuya base está en Nueva York que fue creada para este propósito. Los Fondos Anne Frank, con base en Basilea, Suiza, cuida del bienestar de aquellos que necesitan medicamentos. Los Justos que viven en Israel (unos 35) reciben automáticamente una generosa pensión de manos del estado.

Los Justos entre las Naciones

El reconocimiento de los Justos entre las Naciones está basado en los siguientes criterios:

  • Cuando no judíos ofrecieron ayuda en situaciones en que los judíos estaban indefensos y bajo amenaza de muerte o de ser deportados a un campo de concentración.
  • Cuando el rescatador estaba consciente que al ofrecer su ayuda estaba arriesgando su propia vida, seguridad y libertad personal (los nazis consideraban la ayuda a los judíos como una ofensa capital.)
  • Cuando el rescatador no exigió una recompensa material o sustancial de los rescatados como condición para el otorgamiento de su ayuda.
  • Cuando el rescate o la ayuda está atestiguado por las personas rescatadas o corroborado por informes de testigos presenciales y, siempre que sea posible, por documentos de archivo genuinos.

Fueron muchos los tipos de ayuda que recibieron los judíos de parte de no judíos, pero a menudo ésta puede estar clasificada en cuatro grupos:

  • Albergar a un judío en una casa o en una institución laica o religiosa, protegido del mundo exterior y escondido del público.
  • Ayudar a un judío a hacerse pasar por un no judío, proveyéndole de credenciales falsas o certificados de bautismo (emitidos por el clero, como un medio para la obtención de credenciales genuinas).
  • Ayudar a los judíos a escapar a un lugar seguro, o cruzar una frontera hacia un país más seguro. Esto involucraba acompañar a adultos y niños en largos viajes clandestinos dentro de un territorio ocupado hacia una frontera y negociar el cruce seguro a través de ellas.
  • Adopción temporaria de niños judíos (mientras duró la guerra).
No existen cifras exactas del número de judíos que se salvaron gracias a la ayuda de no judíos, pero se sabe que fueron decenas de miles. En Francia, más de 200.000 judíos sobrevivieron, muchos de ellos gracias a la ayuda de no judíos. Estas son cifras aproximadas en otros países de Europa: Bélgica, 26.000; Países Bajos, 16.000; Italia, 35.000; Dinamarca, 7.200; Noruega, 900; Alemania y Austria, 5.000-15.000; Polonia, 25.000-45.000; Lituania, hasta 1.000; Hungría, más de 200.000, muchos de ellos gracias a los heroicos esfuerzos de Raúl Wallenberg y Carl Lutz (ver más abajo); Grecia, 3.000-5.000; Yugoslavia, hasta 5.000; Albania, 1.800. Hasta ahora no se han conseguido cifras de Ucrania y Rusia.

Rescate de Judíos de manos de los Nazis

Entre los rescatadores hubo sacerdotes cristianos que se sintieron obligados a resistir el nazismo basándose en sus creencias religiosas y consideraban ayudar a los judíos a sobrevivir el Holocausto nazi como una obligación religiosa.

  • El abad Joseph Nadré de Namur, y el padre Bruno Reynders, de Mt. Cesar, ambos de Bélgica, cooperaron con grupos clandestinos judíos para el hallazgo de lugares seguros para cientos de niños, y devolverlos a sus comunidades judías al término de la guerra.
  • Anna Borkowska, una monja polaca de un convento dominicano en las afueras de Vilna, Lituania, ayudó a Abba Kovner y a otros combatientes de la resistencia escondiéndolos en su convento y luego contrabandeando armas para ellos en el gueto.
  • El monje capuchino Marie-Benoit ayudó a cientos de judíos escapar a Suiza y España desde el sur de Francia. Perseguido por la Gestapo, escapó a Roma, donde continuó sus labores de rescate desde su oficina en el colegio capuchino y en coordinación con la principal organización judía de bienestar social (Delasem). Figura legendaria, entre los que rescató era conocido como "padre de los judíos".
  • El padre Dragutin Jesih, de Croacia, fue ejecutado por la milicia pro nazi Ustace, por dar refugio a judíos en su casa y otros lugares.
  • En el poblado de Asís, en los Apeninos italianos, el monseñor Giuseppe Nicolini, junto con los padres Rufino Niccaci y Aldo Brunacci, ayudaron a cientos de judíos que se habían fugado, proveyéndolos de albergue e identidades nuevas.
  • La madre Marie Skobtzova, una revolucionaria rusa residente en París que se convirtió en monja, sufrió el martirio en el campo de concentración de Ravensbruck por dirigir una red de asistencia a los judíos de la zona de París.
Ideales humanitarios motivaron a muchos de los justos:
  • Elizabeth Abegg, una maestra de escuela de Berlín (despedida por las autoridades por expresar sus opiniones contra los nazis), y cuáquera creyente, ayudó a muchos de sus ex alumnos judíos y a otros judíos perseguidos encontrar refugio y bienestar. También ayudó a conseguir fondos con los que ellos esperaban cruzar la frontera suiza.
  • El Dr. Petras Baublys, director de un orfelinato en Kaunas (Kovno), Lituania, albergó niños judíos en su orfelinato hasta que pudo encontrar lugares de refugio permanentes para ellos.
  • Johannes Bogaard, un devoto granjero holandés con poca educación formal, creó una extensa red de protección para decenas de judíos en su granja y en lugares aledaños.
  • Witold Fomienko escondió a cientos de judíos en la región ucraniana de Lutsk, a pesar de las amenazas de los alemanes y residentes locales.
  • La Dra. Adelaide Hautval fue arrestada por cruzar de manera ilegal la línea de demarcación que dividía las dos zonas de Francia. Mientras estaba en la cárcel esperando su juicio, protestó a gritos por el inhumano tratamiento que recibían sus compañeros de cárcel judíos. Tachada de "amiga de los judíos", fue enviada a Auschwitz, donde rehusó a unirse a un equipo de médicos que estaban llevando a cabo experimentos pseudo científicos en mujeres. Luego, al término de la guerra, Hautval fue testigo en el juicio de Uris contra Dering en Londres en 1964, sosteniendo que era posible desobedecer las inhumanas órdenes de los nazis incluso en Auschwitz.
  • Olena Hryhoryshyn, una granjera ucraniana analfabeta, protegió una huérfana judía a pesar de las amenazas de sus vecinos y conocidos. Vagó con la niña de lugar en lugar, protegiéndola de los malos designios de los nazis y miembros de la milicia ucraniana.
  • Karolina Kmita, de Polonia, escondió en un bosque a dos niñas judías abandonadas, metiéndolas en un agujero cubierto con ramas. Por las noches las visitaba, a pesar de las fuertes nevadas, trayéndoles comida, ropas calientes y consuelo.
  • Wladyslaw Kowalski, un coronel retirado del ejército polaco y representante en Varsovia de la empresa Philips holandesa, usó su libertad de movimiento para ayudar a unos 50 judíos de la región de Varsovia, mudándolos entre varios refugios con amigos y permaneciendo con ellos en un refugio antiaéreo hasta la llegada de los rusos en enero de 1945.
  • Jannis Lipke, un trabajador portuario de Letonia, hizo lo mismo por más de 40 judíos que escaparon las penurias del gueto de Riga.
  • Yvonne Nèvejean, una maestra belga, trabajó con grupos clandestinos judíos para poner a salvo cientos de niños, escondiéndolos en hogares privados o en instituciones religiosas o laicas, bajo nombres falsos.
  • Irena Sendler, una empleada del Departamento de Salud de Varsovia y miembro de una organización polaca clandestina de ayuda a los judíos, ayudó a encontrar escondites a decenas de niños judíos que fueron salvados del gueto de Varsovia en llamas.
  • Ona imaite, bibliotecaria de la Universidad de Vilna, aprovechó su libertad de movimiento para entrar y salir del gueto judío, supuestamente para recuperar libros prestados a judíos antes de la guerra, con el fin de rescatar valiosas obras literarias de escritores judíos. También ayudó a judíos escondidos fuera del gueto. Fue arrestada durante un intento de sacar clandestinamente del gueto a una niña judía y luego de ser torturada fue enviada a un campo de concentración. Sobrevivió el campo, pero su salud sufrió daños permanentes.
  • Joop Westerweel, un educador holandés y abnegado pacifista, creó una red clandestina para ayudar a jóvenes judíos, miembros de un grupo de pioneros sionistas, a pasar desapercibidos. Luego los acompañó a través de Bélgica y Francia, bajo ocupación nazi, hasta la frontera con España. Eventualmente fue aprehendido y ejecutado por los alemanes.
  • En Polonia, el Dr. Jan Zabinski, renombrado zoólogo y director de la Administración de Parques de Varsovia bajo la ocupación nazi, escondió judíos en jaulas vacías durante largos períodos de tiempo.

Algunos funcionarios gubernamentales y diplomáticos también merecieron el título de Justo entre las Naciones:

  • Angelos Evert, quien encabezaba la fuerza de policía de Atenas durante la ocupación alemana de esa ciudad, emitió más de cien credenciales falsas a judíos, permitiéndoles eludir la trampa nazi.
  • Paul Grüninger, comandante de la policía suiza en St. Gallen, permitió la entrada a Suiza a miles de judíos, contraviniendo órdenes. Fue destituido de su cargo sin derecho a jubilación
  • Aristides de Sousa Mendes, el cónsul general de Portugal en Burdeos, Francia, dio a miles de judíos visas de tránsito a través de Portugal, contraviniendo órdenes. También él fue destituido y murió en la pobreza en 1954.
  • En Budapest, Hungría, el embajador suizo Carl Lutz, arrostrando embrollos burocráticos y peligros personales, protegió a miles de judíos.
  • Sempo Sugihara, el cónsul general del Japón en Kovno, Lituania, emitió visas de tránsito a casi dos mil judíos y fue castigado por su gobierno.
  • En grado aún mayor, el conde sueco Raúl Wallenberg, personificando lo mejor del altruismo, protegió a miles de judíos de los nazis y de los secuaces de la organización pro nazi Flecha Cruz. Fue arrestado por los liberadores rusos el 17 de enero de 1945, por razones que aún se desconocen y nunca más se supo de él.

Estas personas tal vez no arriesgaron sus vidas, pero con su decisión de arriesgar sus carreras en nombre de numerosas personas indefensas, han merecido, según la opinión de Yad Vashem, el reconocimiento de Justo Entre las Naciones.

Algunos alemanes en uniforme y civiles empleados en los territorios ocupados se encuentran entre los Justos Entre las Naciones:

  • Sargento Hugo Armann, emplazado en Baranowice, al este de Polonia, ayudó a muchos judíos a escapar del gueto y, armados con armas proveídas por él, lograron llegar a los bosques y unirse a los partisanos.
  • El mayor Eberhard Helmrich, director de una estación agrícola en Drohobycz, Polonia, ayudó a decenas de mujeres judías enviándolas con credenciales falsas como trabajadoras domésticas polacas y ucranianas a Berlín, donde su esposa Donata les encontraba trabajo en hogares alemanes, cuyos amos no sabían el origen de las muchachas.
  • En Przemysl, Polonia, el mayor Max Liedtke impidió a las SS realizar una redada de los judíos de la ciudad, ordenando a sus soldados que impidan a las SS cruzar un puente. Fue destituido de su cargo y enviado al frente. Murió en cautiverio ruso.
  • Oskar Schindler, un comerciante alemán en Cracovia, Polonia, salvó él sólo a 1.200 judíos en una operación de rescate sin paralelo por su osadía y la forma en que se llevó a cabo.
  • El sargento Anton Schmid, emplazado en Vilna, Lituania, fue ejecutado en abril de 1942 por ayudar a judíos dentro y fuera del gueto.

También deben mencionarse los países y comunidades que rescataron judíos:

  • Dinamarca, y sus organizaciones clandestinas, salvó a casi toda la comunidad judía del país (unas 7.200 almas de un total estimado en 8.000) en una operación en octubre de 1943 en la que los trasladaron clandestinamente a través del estrecho que separa a Dinamarca de Suecia.
  • En los Países Bajos, el poblado de Nieuwlande, en la provincia de Drente, albergó a cientos de judíos por largos períodos.
  • En la región montañosa al sur de Francia, la comunidad protestante de Le Chambon albergó a miles de judíos durante un largo período de tiempo, y ayudó a algunos a cruzar la frontera suiza.

Honrando a los Justos Entre las Naciones

Yad Vashem cree en el valor educativo y moral del reconocimiento de los Justos entre las Naciones:

Israel tiene la obligación moral de reconocer, honrar y respetar, en nombre del pueblo judío, a aquellos no judíos que ayudaron a los judíos en su momento de mayor necesidad, a pesar del gran riesgo que corrieron por hacerlo.

Las acciones de los Justos demuestran que era posible ayudar. La excusa de que la maquinaria del terror nazi paralizó los actos voluntarios opuestos a la política oficial es desmentida por las acciones de miles de personas de todo tipo que ayudaron a los judíos a sobrevivir la Solución Final.

Las acciones de los Justos sirven de ejemplo para las futuras generaciones y como parangón de conducta moral, incluso bajo una gran presión física y psicológica. Ellos demuestran que es posible oponerse a la maldad, que la resistencia es posible, no sólo al nivel de grupo, sino al nivel individual.

Los hechos de los Justos contrarrestan el terrible legado del Tercer Reich. Su ejemplo inculca la lección de que la vida es un valor supremo. Ese es el significado del lema - tomado del Talmud - inscrito en la medalla de los Justos Entre las Naciones: "Aquel que salva una vida, es como si hubiera salvado al mundo entero".


Para obtener más información, favor contactar:
Departamento de los Justos entre las Naciones
Yad Vashem
P.O.Box 3477
Jerusalén 91034
Tel: (972)-2-675-1635
Fax: (972)-2-643-3511

 
 
 
 
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